Este jueves en Argentina ha muerto Elsa Pavón, una de las fundadoras de la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo. Fue, además, la primera de ellas en haber hallado a su nieta tras llevarse a cabo el secuestro de su hija y su … yerno durante la última dictadura militar. Incansable luchadora, la vida de la que fuera una de las 12 integrantes de la asociación –fallecida a sus 90 años- no ha sido fácil. «Frente al horror de la dictadura, Elsa transformó el dolor en lucha», expresó la organización a través de un comunicado.
«Una noticia muy triste»
«Nos duele contarles una noticia muy triste para nosotros, el fallecimiento de nuestra lúcida y sabia presidenta, la querida Elsa Pavón». Con estas palabras informaba el jueves la muerte de la Abuela de Plaza de Mayo la Asociación Anahí, encabezada por Pavón. En el mismo comunicado se destacaba también su rol preponderante en la lucha de su país por la «memoria, verdad y justicia».
Los comienzos de la transformación de la vida de Pavón tuvieron lugar en 1878, a dos años del inicio de la última dictadura militar argentina–el golpe de Estado que dio origen a este régimen se llevó a cargo el 24 de marzo de 1976-. En ese momento en la ciudad uruguaya de Montevideo se produjo el secuestro de su hija, Mónica Grinspon, su yerno, Claudio Logares, y su nieta de apenas 23 meses, llamada Paula.
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Guadalupe Piñeiro Michel | Corresponsal en Buenos Aires
A partir de allí, Elsa Pavón comenzaría un camino de búsqueda que la guiaría hasta el reencuentro con su nieta. Años más tarde se supo que la niña, cuyos padres se fueron desaparecidos por la dictadura, había sido entregada a un miembro de la Brigada de San Justo.
Búsqueda incansable
Desde ese momento, Pavón se puso en contacto con otras mujeres en la misma situación, que buscaban con desesperación conocer el destino y el paradero de sus nietos. Fue así que surgió en el año 1977 el movimiento de Abuelas de Plaza de Mayo, que reclamaban a los militares gobernantes información sobre sus familiares. La organización sigue funcionando hasta nuestros días.
Siete largos años después, la fundadora del movimiento recibió una gran noticia: en 1984 los análisis confirmaron que una de las niñas que habían sido robadas era Paula, la nieta de Elsa Pavón. Inmediatamente, la joven que había perdido a ambos padres biológicos fue a vivir con su abuela.
Se trató del primer caso de reencuentro de una Abuela de Plaza de Mayo con su nieta. También fue la confirmación del funcionamiento de la técnica aplicada para establecer vínculos genéticos de parentesco aun en la situación de estar ambos padres muertos.
Solidaridad y fuerza
Pero el hecho de haberse reunido con su nieta no fue un freno en la búsqueda de Pavón que, a partir de ese momento, dedicó el resto de sus días a ayudar a otras abuelas a dar con el paradero de sus nietos robados por la dictadura. Otra de las actividades de una de las 12 fundadoras de la asociación de abuelas fue la de participar en las denuncias presentadas en la Justicia por los robos de niños que tuvieron lugar durante el último Gobierno militar.
Hacia el final de su vida, la eterna luchadora también se dedicó a mantener activa la memoria, trabajando en la toma de conciencia de las nuevas generaciones sobre las atrocidades cometidas durante la última dictadura argentina a través de la Asociación Anahí, que presidia. La organización Abuelas de Plaza de Mayo la ha despedido este jueves con un comunicado en el que asegura que «su ejemplo y su legado seguirán acompañando nuestra lucha».
