El Ejército de EE.UU. ejecutó este lunes «ataques defensivos» contra posiciones de Irán en el estrecho de Ormuz, a pocas horas de que los estadounidenses acudieran a las urnas. La operación militar se produjo en la víspera de una cita electoral decisiva en Estados … Unidos: las ‘midterms’, las elecciones legislativas de medio mandato para la renovación de las dos Cámaras del Congreso. En estos comicios, la guerra de Irán y su impacto económico son un lastre para Donald Trump y sus aliados republicanos.
Una fuente gubernamental reconoció a la prensa estadounidense los ataques después de que los revelara ‘The Wall Street Journal’. Según el diario neoyorquino, la operación se centró en la isla de Qeshm y sigue a otros ataques de pequeña escala contra Irán en las últimas semanas, de los que no se había dado información oficial.
La televisión pública iraní también reconoció la presencia de explosiones en Qeshm. Por su parte, la fuente estadounidense detalló que fueron a por posiciones iraníes «que utilizaron misiles tierra-aire contra objetivos de EE.UU.».
Los ataques fueron limitados y no el regreso a una campaña militar en los términos del comienzo de la guerra, una posibilidad con la que Trump ha amagado con recuperar al mismo tiempo que su Gobierno ha buscado avances en la negociación diplomática con Irán.
La Casa Blanca siempre había dejado claro que cualquier reanudación de la guerra se produciría después de las elecciones de medio mandato, en una muestra de la sensibilidad política del conflicto. Por esa misma razón, es posible que la revelación de esos ataques en la víspera de los comicios no beneficie a Trump y a sus aliados republicanos, que se juegan sus mayorías escasas en el Congreso. Todo apunta a que perderán la de la Cámara de Representantes y que tendrán que sudar para que no ocurra lo mismo con el Senado.
La cita electoral se produce en un momento de gran impopularidad de Trump, cuya aprobación ha caído en algunas encuestas hasta el 30%. Este declive tiene una relación directa con la guerra de Irán, cuyo impacto en los mercados energéticos ha provocado un alza en los precios de los combustibles que ha irritado a los votantes de todos los colores políticos.
Muchos votantes republicanos, muy leales a Trump, con los que ha hablado ABC en las últimas semanas de campaña defendían que, pese a que la guerra está justificada para evitar la amenaza nuclear de Irán, es necesario que acabe cuanto antes.
La impopularidad de la guerra ha provocado incluso el distanciamiento de algunos candidatos republicanos respecto a Trump en lo que tiene que ver con Irán. El multimillonario neoyorquino siempre ha mantenido que el alza de los combustibles es «un pequeño precio que hay que pagar» para que Teherán no acceda al arma nuclear.
La impopularidad de la guerra contra Irán ha provocado incluso el distanciamiento de algunos candidatos republicanos respecto a Trump y hasta de sus más fieles votantes
Los ataques, aunque sean defensivos y limitados, pueden servir como un recordatorio para los estadounidenses de que Trump todavía no ha cerrado un conflicto que ha asegurado que ha ganado cuando apenas tenía un par de semanas de vida, allá por marzo. Pero han pasado más de ocho meses y, pese a la baja intensidad de los ataques, la contienda sigue en pie y el precio de la gasolina y del diésel sigue alto.
«Hubo una guerra con Irán, la ganamos», dijo Trump a la prensa este lunes, en un intento de que, al menos en la mente de los votantes, el conflicto sea cosa del pasado. «No sé ni siquiera si se le puede llamar ‘guerra’, no hemos ejecutado ataques durante meses», dijo el presidente antes de que se conocieran estas últimas operaciones, que invalidaban de cierta manera su afirmación.
La revelación de estas misiones militares también impacta en los esfuerzos de la Casa Blanca por crear expectativas sobre un acuerdo negociado con Irán. Contra lo conocido en la última semana, Trump respondió con un escueto «no» cuando se le preguntó si pensaba atacar a Irán tras las elecciones. Y su vicepresidente, J. D. Vance, trató de insuflar optimismo sobre un acuerdo: «Hemos tenido varias conversaciones con los iraníes», dijo Vance, quien estuvo haciendo campaña en Ohio y Míchigan. «De hecho, he hablado de esto con el presidente hace una hora. Mirad, el presidente y yo tenemos buenas sensaciones sobre las perspectivas de llegar a un acuerdo negociado. Vamos a seguir trabajando en ello».
«Hemos tenido varias conversaciones con los iraníes. El presidente y yo tenemos buenas sensaciones sobre las perspectivas de llegar a un acuerdo negociado»
J. D. Vance
Vicepresidente de EE.UU., poco antes del ataque
Al mismo tiempo, Trump sufre presiones contrarias de sus aliados en Oriente Próximo: por un lado, las del principal socio de EE.UU., el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para que reanude los ataques contra Irán. Por el otro, aliados como Arabia Saudí o Qatar, con quienes Trump ha reforzado la relación de EE.UU. desde que regresó a la Casa Blanca, tratan de mejorar las posibilidades de la negociación.
