El proceso de elección del próximo secretario general de la ONU transcurría por derroteros inciertos y ahora ha dado un giro extravagante: Donald Trump quiere que el elegido sea Viktor Orbán, el ex primer ministro de Hungría.
La idea de colocar a un líder … nacionalista de extrema derecha, receloso de la ONU, enfrentado a buena parte de sus socios europeos al frente de la gran maquinaria de las relaciones internacionales viene de la propia Casa Blanca, según ‘The Wall Street Journal’. Ha sido EE.UU. quien ha animado a Orbán a que se presente a la carrera, que debe encontrar un sucesor del actual secretario general de la ONU, António Guterres, antes de que su mandato expire el 31 de diciembre.
La candidatura de Orbán puede parecer una locura, pero lo es menos si se tiene en cuenta el actual estado de la elección del próximo secretario general -ninguno de los candidatos (la mayoría, candidatas) están logrando apoyos suficientes- y quiénes son los que al final deciden: los cinco países con derecho de veto en el Consejo de Seguridad, el gran órgano de poder de la ONU.
El candidato ganador necesita el apoyo de nueve de los quince países que conforman el Consejo y ningún veto de esos cinco países: EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido.
Fuentes diplomáticas europeas han confirmado a ABC que la opción de Orbán existe y que se ha discutido en el seno de la ONU desde el principio del proceso. «Tiene a su favor que es del EEG (los países del Este de Europa que conforman uno de los cinco grupos regionales de la ONU), que no han tenido secretario general en los 81 años de la ONU y que tendría apoyo de Rusia y de EE.UU.», explican.
Apoyo de China
La clave es que, según el diario neoyorquino, la opción de Orbán también la ve con buenos ojos China. El ex primer ministro húngaro ha sido el gran aliado de Vladímir Putin en la Unión Europea y, al mismo tiempo, ha mantenido una gran relación con el gigante asiático. Y la realidad del Consejo de Seguridad es que cuando EE.UU., Rusia y China están de acuerdo en algo -lo que pocas veces ocurre- es difícil que no se lleve a cabo.
El ex primer ministro húngaro ha sido el gran aliado de Vladímir Putin en la Unión Europea y, al mismo tiempo, ha mantenido una gran relación con el gigante asiático
Una fuente del Departamento de Estado aseguró al WSJ que la candidatura de Orbán ya tendría además el apoyo de ocho miembros del Consejo, con lo que su viabilidad es cercana.
Si Orbán acaba por presentarse y se materializa el apoyo de esas tres potencias, la pelota estaría en el tejado de los europeos. Es difícil pensar que tragarían con la elección de un secretario general que contaría con la oposición de la gran mayoría de los socios del Viejo Continente. Según esas fuentes diplomáticas consultadas por este periódico, quien más posibilidades tendría de parar la candidatura de Orbán sería Francia, con un presidente, Emmanuel Macron, que dejará su cargo la próxima primavera y tiene margen de maniobra. En cualquier caso, el atasco con el que avanza el proceso de selección del próximo secretario general da pábulo a escenarios que en un principio eran impensables.
La idea con la que arrancó el proceso en la ONU era que acabara con la elección de su primera secretaria general en más de ocho décadas de existencia. Y que, con probabilidad, fuera de Hispanoamérica, por la tradicional rotación geográfica en la elección de su líder. Pero esa posiblidad ahora es incierta.
Los favoritos
Las grandes favoritas durante la campaña de selección han sido la costarricense Rebeca Grynspan, que ha sido vicepresidenta de su país y secretaria general de la agencia de Comercio y Desarrollo de la ONU; y Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Exteriores y embajadora de Guyana ante la ONU. También ha ganado posiciones el argentino Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Pero las votaciones preliminares que se han celebrado en el Consejo de Seguridad han mostrado que les falta apoyo: en la sexta ronda de votaciones, celebrada a mediados de este mes, tanto Grynspan como Rodrigues-Birkett y Grossi recibieron dos votos negativos de países con derecho a veto.
La dificultad para encontrar consenso en las grandes potencias ha sido una constante durante todo este año, en un momento en el que la política de bloques que ha paralizado al Consejo de Seguridad se ha sentido en el proceso. Y con el elemento añadido de la diplomacia personal de Trump, que ha llegado a proponer para el cargo a figuras como Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, con el que labró una gran relación durante la preparación del Mundial de fútbol de este año.
La incertidumbre sobre el proceso ha llevado a muchos en la ONU a pensar que al final todo acabaría con un candidato nuevo, que agrade a Trump, Putin y Xi y al que los europeos no se puedan oponer. Esa opción podría ser la de Lana Nusseibeh, que fue embajadora de Emiratos Árabes Unidos y le tocó presidir por turno el Consejo de Seguridad.
Nusseibeh anunció su candidatura la semana pasada y este martes se someterá a preguntas de los miembros del Consejo. El miércoles habrá una nueva votación preliminar, y se verá si su entrada en la carrera desbloquea la situación.
Pero en los pasillos de la ONU se hablará más de Orbán y de sus posibilidades reales de llegar a la secretaría general de la ONU. Durante el proceso, el candidato ideal para EE.UU. había sido «alguien como Orbán» y, finalmente, en medio del bloqueo a otros candidatos, le han llevado la idea. El WSJ explicó que para la Casa Blanca, el húngaro es el «candidato conservador MAGA ideal», en referencia al movimiento político de Trump, ‘Make America Great Again’ (‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’).
Trump ha alabado las políticas de Orbán, en especial su mano dura en política migratoria, y está alineado con sus restricciones a la prensa y sus políticas conservadoras. El presidente de EE.UU. le dio su apoyo en las elecciones de la pasada primavera y su vicepresidente, J. D. Vance, llegó a viajar a Hungría para hacer campaña a su favor. A pesar de ello, Orbán perdió ante Péter Magyar.
Desde Europa, la reacción por ahora ha sido de no dar importancia a esa posibilidad. «Hace poco también fue candidato a presidente de la Comisión Europea», dijo el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en un intento de quitar peso a la posibilidad. «Me parece algo tan gracioso como aquel rumor».
