María Corina Machado ha regresado este domingo a Venezuela después de casi diez meses fuera del país y de varios intentos frustrados de volver. La dirigente opositora al chavismo, premio Nobel de la Paz, se encuentra ya en territorio venezolano y ha reaparecido públicamente en … el santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto, uno de los principales centros de peregrinación religiosa del país. Su regreso supone un hito en la transición política abierta tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos el pasado 3 de enero.
Sobre todo, porque en esta operación han participado varios países de la región y Estados Unidos no se ha opuesto. Al contrario, ha tenido conocimiento de los planes y esto ha impedido que la dictadura, comandada ahora por Delcy Rodriguez, le volviera a bloquear la entrada como hizo en junio, llegando a cerrar el espacio aéreo del país. Machado, cuyo partido ganó las elecciones presidenciales de 2024 que fueron robadas por el chavismo, es según las encuestas la líder más valorada del país.
Preguntado sobre el regreso de a Venezuela, Donald Trump ha elogiado a la dirigente, aunque ha evitado pronunciarse directamente sobre las circunstancias de su retorno y las garantías para su seguridad. «Es una mujer muy agradable. Me entregó su Premio Nobel, así que ¿qué otra cosa puedo decir? Espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela», respondió el presidente estadounidense, que volvió a destacar los resultados de su política hacia el país sin aclarar qué papel ha desempeñado Washington en la operación que ha permitido el regreso de Machado.
La operación ha requerido la participación de varios países y una serie de gestiones diplomáticas desarrolladas durante las últimas semanas, según ha podido saber ABC. Que la Casa Blanca no se haya opuesto al regreso de Machado es una circunstancia fundamental para entender cómo ha podido producirse después de los sucesivos intentos frustrados de la dirigente opositora por entrar en su país. Hasta ocho ocasiones fueron frustradas entre junio y septiembre.
Una de ellas fue en septiembre por Colombia, tratando de cruzar a pie. Había ya integrantes de un equipo de Machado dentro del país para hacer el cruce pero de forma inesperada, el nuevo ejecutivo de Abelardo de la Espriella puso resistencias de última hora, lo que frustró los planes. Fue después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reuniera el 8 de septiembre de 2026 en Barranquilla con el presidente De la Espriella para relanzar las relaciones bilaterales y establecer una nueva alianza estratégica entre Washington y Bogotá. Finalmente, el cruce sí se realizó por Colombia este fin de semana.
Preguntado sobre el regreso de María Corina Machado a Venezuela, Donald Trump elogió a la dirigente opositora, aunque evitó pronunciarse directamente sobre las circunstancias de su retorno y las garantías para su seguridad. «Es una mujer muy agradable. Me entregó su Premio Nobel, así que ¿qué otra cosa puedo decir? Espero que esté a salvo. Es una mujer muy agradable. Pero nos está yendo realmente bien en Venezuela», respondió el presidente estadounidense, que volvió a destacar los resultados de su política hacia el país sin aclarar qué papel ha desempeñado Washington en la operación que ha permitido el regreso de Machado.
El papel de Estados Unidos resulta especialmente relevante. Washington ejerce una influencia decisiva sobre el Gobierno interino de Delcy Rodríguez desde la operación militar de enero y supervisa buena parte de las negociaciones sobre el futuro político y económico venezolano. En esas circunstancias, resulta difícil concebir una operación de estas características sin que las autoridades estadounidenses estuvieran informadas y, como mínimo, hubieran decidido no impedirla.
De hecho, según ha podido saber ABC ha habido destacados funcionarios de la Administración Trump, como el subsecretario de Estado Christopher Landau que han defendido internamente la necesidad de apoyar el regreso de Machado, mientras Trump estrechaba lazos con la dictadura de Delcy, firmando acuerdos petroleros, y se invitaba a visitar Washington a otra opositora, Dinorah Figuera, que fue presidenta de la Asamblea Nacional y participa en las negociaciones con el régimen.
El regreso se produce, además, después de meses de tensiones entre el equipo Machado y la Administración Trump. La dirigente opositora había intentado volver a Venezuela en repetidas ocasiones, pero sus planes se habían visto frustrados por obstáculos diplomáticos y logísticos. En septiembre llegó a intentar tres desplazamientos en apenas veinticuatro horas desde Panamá, sin conseguir alcanzar territorio venezolano. ABC la acompañó en esos intentos frustrados.
La situación había provocado un creciente malestar entre los seguidores de Machado, que consideraban contradictorio que Estados Unidos hubiera apartado a Maduro del poder mientras la principal dirigente de la oposición democrática seguía sin poder regresar a su país.
La Casa Blanca, por su parte, ha mantenido las negociaciones con el régimen de Delcy Rodríguez sobre la reorganización de las instituciones venezolanas, la renovación del Tribunal Supremo y del Consejo Nacional Electoral y las condiciones para celebrar futuras elecciones. Machado había expresado sus reservas sobre un proceso que avanzaba sin su participación directa.
Su aparición en Barquisimeto modifica ahora ese escenario. La dirigente vuelve a estar físicamente en Venezuela, desde donde pretende recuperar la iniciativa política y reclamar un papel en las decisiones sobre el futuro del país.
La elección del santuario de la Divina Pastora añade un componente simbólico a su regreso. Se trata de uno de los lugares de mayor devoción popular de Venezuela, especialmente vinculado a las multitudinarias peregrinaciones que cada enero congregan a cientos de miles de fieles en el estado Lara.
