Donald Trump ha recibido este jueves al presidente de China, Xi Jinping, en la Casa Blanca, en el encuentro de una semana de gran intensidad diplomática para el presidente de Estados Unidos.
La esperada cumbre entre los dos jefes de Estado de las dos grandes … potencias mundiales viene cargada de tensiones –el apoyo de Pekín a Irán en la guerra, la competencia tecnológica, el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial, la expansión de China en el Pacífico–, pero al menos tendrá un resultado positivo: la ampliación de la tregua comercial.
La guerra arancelaria que vivieron el año pasado EE.UU. y China en cuanto Trump llegó al poder dejó claro que ambas economías tenían mucho que perder en el conflicto. Por ahora, se ha resuelto con treguas en la imposición recíproca de aranceles adicionales, como la que ahora se extiende hasta el 10 de enero del año que viene.
El acuerdo fue adelantado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y evita un reavivamiento de las tensiones comerciales, ya que la actual tregua expiraba en noviembre.
«Nuestros equipos han estado trabajando para conseguir una relación comercial más equilibrada, incluidos nuevos mercados para nuestros agricultores y ganaderos estadounidenses», dijo Trump en un acto forma en la Casa Blanca, donde todo fueron buenas palabras.
Trump y Xi se esforzaron en mostrar sintonía pese a las muchas tensiones que dominan la relación entre las dos potencias. El multimillonario neoyorquino ha recibido a su homólogo chino con todos los honores.
Le esperó en el pórtico sur de la Casa Blanca, acompañado de la primera dama, Melania Trump. Xi llegó con su esposa, Peng Liyuan. Trump sonrió al líder rival y le dio unas palmadas en la espalda. La sintonía se mostró hasta en el vestuario: los dos llevaban traje oscuro y corbata púrpura.
Xi cumplió con la amabilidad del encuentro: agradeció la hospitalidad de los anfitriones y felicitó a todo el pueblo estadounidense por el 250º aniversario de la fundación del país.
El mandatario chino aseguró que el objetivo es que junto a Trump «sigan adelante con su amistad, amplíen la cooperación y promocionen el bienestar de ambos pueblos».
Xi defendió el concepto de «estabilidad estratégica» que ambos acordaron en la cumbre previa, celebrada en Pekín. «Estoy listo para trabajar contigo para llevar este barco gigante de las relaciones entre EE.UU. y China en un rumbo firme».
En un discurso mucho más largo que el de Trump, Xi habló de la «capacidad y la responsabilidad» de ambas potencias para desarrollar y gestionar «una inteligencia artificial que sea para el bien».
«Ambos países ganarán mucho de la cooperación y ambos perderán en la confrontación», advirtió antes de anunciar dos gestos: la invitación a 100.000 jóvenes estadounidenses a visitar y estudiar en China; y la llegada de dos osos panda, diplomacia china tradicional, al zoo de Atlanta.
