La época de Bachir Gemayel recuerda inevitablemente a la situación que atraviesa el Líbano actualmente. Así quedó patente esta semana durante el acto conmemorativo celebrado en la plaza Sassine de Beirut, cerca del lugar donde ocurrió la tragedia. Las intervenciones –en particular las de … Youmna y Nadim, hijos de Bachir– se alejaron del tono nostálgico para adoptar un estilo combativo.
«Queremos que nuestras relaciones con todo nuestro entorno sean más que excelentes, siempre y cuando nadie se inmiscuya en nuestros asuntos ni codicie nuestro territorio. No tenemos ningún problema en hacer la paz con quien haga falta. Da igual que sea Israel o cualquier otro país», declaró el diputado del partido Kataeb, Nadim Gemayel.
Aclamado por la multitud y hablando sin tapujos, el hijo del presidente asesinado en 1982 se pronunció con contundencia e instó al Estado a actuar con mayor audacia y determinación. «Si esperan que Hizbolá se libanice y entregue las armas, es que no comprenden su composición, su política, su ideología, el alcance de sus vínculos con Irán ni su razón de ser».
«¿Cómo puede el mundo tomarnos en serio -continuó- cuando ustedes conceden una residencia de cortesía al embajador iraní que habían expulsado, vulnerando así su propia decisión, su palabra y socavando la autoridad del Estado?», interrogó. «¿Cómo puede el mundo tomarnos en serio si permiten que los Guardianes de la Revolución iraníes y la milicia continúen excavando nuestras montañas, mientras ustedes se limitan a observar? ¿Quieren que todo el Líbano acabe como Bint Jbeil y Ali Taher? ¿Cómo puede el mundo tomarlos en serio si no existe coherencia ni compromiso entre el poder político y el mando militar? Y cada vez que pedimos al Ejército que actúe con firmeza, ¿alegan ustedes el riesgo de una guerra civil y la división del ejército?», señaló.
«Si esperan que Hizbolá se libanice y entregue las armas, es que no comprenden su composición, su política, su ideología, el alcance de sus vínculos con Irán ni su razón de ser»
Nadim Gemayel
Diputado e hijo de Bachir Gemayel
Las suyas fueron unas declaraciones en defensa del Líbano de los 10.452 km², lema que recuerda al legado de Bachir y que ahora es seguido por libaneses de todas las tendencias que apuestan por un país unido y soberano en la totalidad de sus fronteras.
Tres semanas como presidente
Bachir Gemayel fue asesinado el 14 de septiembre de 1982. No había pasado mucho tiempo desde su elección como presidente de la República Libanesa, que tuvo lugar el 23 de agosto de ese mismo año, pero no llegó a asumir el poder. Cuatro décadas después, Bachir Gemayel sigue siendo un símbolo de resistencia y el modelo de presidente que muchos anhelan, a pesar de que no pudo gobernar ni materializar su proyecto. «Cuarenta y cuatro años después de su muerte, Bachir es un referente porque nadie ha podido reemplazarlo, ni en sus ideas ni en su forma de actuar», confiesa Fouad Abou Nader, excomandante en jefe de las Fuerzas Libanesas y fundador junto Bachir de estas mismas. Además es sobrino del expresidente –aunque lo consideraba un hermano– pero, sobre todo, eran compañeros de armas.
Al preguntar a Fouad Abou Nader sobre aquel proyecto y la visión que el tiempo no ha borrado, responde: «La esencia partía de la constatación de que el mosaico libanés genera inestabilidad interna en el país. Cada decisión o medida que se intenta implementar desemboca en un conflicto armado o provoca un regateo político. Es nepotismo sumado a la corrupción. Por tanto, ninguna autoridad estatal es capaz de avanzar, ya que siempre se prioriza el compromiso«, señala, y recuerda que Bachir quería salir de esa espiral. »Deseaba la llegada de un presidente fuerte y justo que demostrara a todos –cristianos y musulmanes– que era posible vivir libre, en paz, con seguridad y dignidad. Con los mismos derechos y deberes. Ese era el compromiso y por lo que apostaba Bachir. El objetivo era construir un Estado auténtico: un país estable donde todos pudiéramos convivir y por el que todos trabajáramos unidos. Ese es el legado de Bachir».
Tras ser elegido presidente, Bachir Gemayel dejó claro cual iba a ser su propósito: «Hoy tendemos la mano, una vez más, como lo hemos hecho en el pasado, para reunirnos y alcanzar todos juntos una decisión única. Se trata de adquirir una visión específica para el Líbano». En opinión del mandatario electo que no pudo gobernar, era el momento para que surgiera «una patria en el sentido pleno de la palabra: una patria de libertad, donde los ciudadanos se sientan responsables y profesen una lealtad exclusiva a la nación; una lealtad absoluta e incondicional, libre de toda pertenencia religiosa, confesional o de otro tipo, independientemente de la diversidad y la naturaleza de dichas lealtades».
Unificar la resistencia cristiana
Bachir comenzó como miembro del partido Kataeb (Falanges Libanesas), fundado por su padre, Pierre Gemayel. Después, tomó él la iniciativa y en 1980 creó las Fuerzas Libanesas con el objetivo de unificar la resistencia cristiana, que por aquel entonces estaba dividida en varias milicias rivales. Como presidente, su propósito era extender esta unidad a todo el país sin ceder por ello la soberanía e independencia del Líbano, dándole igual si los detractores lo acusaban de recibir apoyo israelí a cambio de acceder al poder.
Bachir encarna el lema del Líbano de los 10.452 kilómetros cuadrados, territorio que defendió con tenacidad en el campo de batalla: «Tenemos varios ejércitos extranjeros en nuestro suelo. Habrá que ver cómo abordar todos estos problemas y cuál es el precio a pagar por estas retiradas, ya sean sirias o israelíes. Los palestinos se están retirando actualmente, pero sin duda tendremos que afrontar otros inconvenientes».
Bachir Gemayel pagó con su vida la proclamación de este ambicioso proyecto que, a día de hoy, sigue despertando ilusiones entre los libaneses. En 1980, ya había experimentado una de las situaciones más dolorosas. Su hija Maya, con 20 meses de edad, fue asesinada en un atentado dirigido contra él.
