Un formato arriesgado, en tono de comedia pero con estilo documental y que se sustenta en la fama, el reconocimiento y el talento de Betty la fea, es la nueva propuesta colombiana que esta semana estrenó Prime Video.
Se trata de La broma maestra de Betty, la fea, donde el protagonista no sabe que es el protagonista y que su primera temporada está disponible desde el pasado viernes.
Tras haber sido rechazado en un casting para hacer parte del elenco de Betty La Fea: La Historia Continúa, Diego Caicedo, un actor emergente con experiencia en papeles secundarios y teatro independiente, aceptó participar en el Taller de Actores de Betty La Fea, como una oportunidad única de seguir aprendiendo más de actuación, y a la vez, continuar con su sueño de actuar en esta histórica producción colombiana.
Lo que Diego no sabe, es que está rodeado por 14 actores expertos en improvisación, donde todo es un montaje y todos a su alrededor están interpretando un papel. Lo que Diego cree que es su segunda oportunidad para conseguir un papel en el mundo de la actuación es, en realidad, una elaborada producción que no solo lo pondrá a prueba como actor, sino que lo convertirá en el héroe involuntario de su propio show.
Una producción que contó con más de 80 personas detrás de cámaras, más de 30 cámaras ocultas y parte del elenco original de Betty La Fea, quienes unieron fuerzas con un solo objetivo: hacerle creer a Diego que el falso taller de actuación en el que se inscribió es real.
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Las situaciones que enfrenta van de lo incómodo a lo ridículo, de lo absurdo a lo genuinamente estresante, todas diseñadas para revelar quién es Diego realmente cuando cree que nadie lo está viendo.
Creada y dirigida por los mexicanos Raúl Campos y Félix de Valdivia, en la que participaron actores como Lorna Cepeda y Julián Arango, quienes junto a Diego Caicedo, hablaron sobre la experiencia sobre este nuevo formato.
Broma con un gran premio
¿Cómo fue la experiencia de ser cómplices en una broma de esta magnitud a una persona que desea entrar al mundo de la actuación?
Julián Arango: Una súper experiencia porque este formato juega con una cosa muy bonita que son los sueños de la gente, las ilusiones y esa gran pasión que se tiene. A la vez, es macabro, pero tocaba jugarlo al extremo porque si no nos hubiéramos quedado en la mitad del camino y no hubiera tenido el efecto que tuvo tan bueno. Lo mejor de todo es esa recompensa que tiene Diego al final, ya cuando se libera todo.
Para mí fue muy divertido. Debo confesar que cuando me lo ofrecieron, yo no pensé que fuera hacer la idea que terminó siendo, creí que sería algo más sencillo, donde le maman gallo a la persona un ratico, pero el primer día que llegué a grabar, no sé con cuántas cámaras, un estudio enorme, esto es esto es en serio.
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Es una broma que tiene su recompensa al final, pero en la vida real del actor, muchas veces la recompensa no llega o demora en llegar…
Lorna Cepeda: Yo creo que en todas las carreras, el ser humano cuando trabaja mucho, con persistencia y disciplina, en algún momento logra las metas. Yo tengo esa parte en mi cabeza donde me dice, persiste en tus sueños, en lo que quieres en la vida. Es verdad que en el camino nos encontramos con muchos no, nunca va a ser todo perfecto. También hay muchos momentos de llanto, pero vas a hacer un montón de cosas. En algún momento te darás cuenta que todo valió la pena. Así me gusta creerlo.
¿Cómo fue hacer parte de este juego sin saber que todo era un montaje?
Diego Caicedo: En la vida del actor siempre están esos momentos donde uno quiere tirar la toalla. Llega el cansancio en medio de tantos no, cuando lo estás dando todo y no llegan los resultados que uno espera. Pero lo que dice Lorna siento que es muy real, hay que persistir de verdad y no abandonar sus sueños, hasta que llega el momento en el que se dan las cosas. Es un tema de mucha perseverancia y creo que eso la serie lo refleja.
¿Qué tanto, lo que veremos en la serie, lo ha vivido realmente un actor?
Es impresionante. Una de las razones por las cuales tocaba ser duro con él, es porque esto es cruel. La actuación es una profesión cruel. Yo entro a un sitio de maquillaje y lo primero que me dicen es: «Pero cómo está de calvo», cuando uno necesita reforzar el autoestima para llegar a escena, pero sueles recibir ese tipo de comentarios. Sin agüero.
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Por eso, con Diego pensé que lo mejor era que se fuera curtiendo desde ya, porque no voy a ser el primero que le va a mamar gallo y no voy a ser el primero que se va a burlar y que va a ver en qué momento puede ser débil para caerle encima.
Eso tiene esta profesión, que además maneja el ego, cosas que tocan profundamente, y tienes dos caminos, o te fortaleces o te pones a llorar.
Admiración y fama
La premisa del engaño es un grupo de jóvenes actores que sueñan con hacer parte de ‘Betty la fea’, ¿cómo manejan ustedes dicha admiración y fama?
Lorna Cepeda: Sí, nos ha tocado mucho y es muy bonito eso. Las personas nuevas que entran a trabajar en estas nuevas temporadas y llegan con muchas expectativas, un gran respeto y un gran amor. Yo siempre me porto muy bien con estas personas, trato de portarme súper bien porque me acuerdo de mis momentos en lo que me torcían los ojos, en lo que me miraban mal. Yo me acuerdo de la sensación que te causa, pero eso te fortalece.
No es que todo el mundo sea así, hay gente también que se portó divina conmigo, que me ayudó un montón cuando yo apenas estaba empezando. Me acuerdo mucho de esas personas y siempre quiero hacerlas sentir bienvenidas, se sientan más seguras, y con esa seguridad puedan pararse enfrente una cámara y hacer lo que vinieron a hacer.
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¿En algún momento sospechó que todo era un montaje?
Diego Caicedo: En varios momentos, incluso le dije a los compañeros, los actores y a ‘los verdugos’, como le decía a los maestros del taller. «Esto parece un reality”, dije en varias oportunidades, pero luego debía concentrarme en todo lo que era el supuesto taller, así que seguía en mi cuento de aprovechar la oportunidad del taller.
Un formato que tiene su dosis de crueldad y dolor contra quien es víctima de la broma…
Julián Arango: Es una comedia y esa crueldad llega a ser cómica. No hay nada más divertido que ver a alguien pisar una cáscara de banano y caerse, pegarse y pararse que aquí no pasó nada. Ver por todo lo que tiene que pasar él es algo muy divertido y cruel. Esa crueldad nos hace reír. Así somos.
Un formato también que tiene mucha improvisación…
Lorna Cepeda: Para mí era muy divertido. Me llevó otra vez a mis tiempos de las clases, los cursos que uno hace, a estudiar de nuevo, al teatro, a muchas cosas.
Nosotros hacemos mucho teatro y eso te ayuda, porque tienes la estructura de la obra, pero de todas maneras tú improvisas de vez en cuando dependiendo de las cosas que puedan pasar, porque es en vivo y en directo. Acá también es en vivo. Lo que pasó, pasó y te toca estar así al 10 con la improvisación, porque tú no sabes cómo va a actuar, qué va a hacer, qué van a hacer los otros, no tienes ni idea ni qué va a hacer el director.
Julián Arango: Es reaccionar en el momento justo. En algún momento le dije a Diego que para Hugo Lombardi me había inspirado en un pavo real. Ahora, luego de la broma, me pregunta si lo del pavo real era verdad o mentira (risas). Jamás me inspiré en un pavo real, pero era parte del juego.
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