Con el 99% de los votos escrutados, Magdalena Andersson consigue 176 diputados de los 349 del parlamento sueco. El recuento ha terminado inclinándose por poco margen del lado del bloque de izquierdas (49,5% de los votos), en perjuicio de la derecha liderada … por Ulf Kristersson (48,9%). Pese al resultado favorable, a la socialdemócrata Magdalena Andersson siguen sin salirle las cuentas: no hay ministerios suficientes para cubrir las demandas de sus potenciales socios de gobierno, por lo que ha empezado a buscar soluciones ortopédicas.
Antes incluso de que la Comisión Electoral de Suecia haya publicado los resultados definitivos, el bloque de izquierda ha iniciado una pelea por los cargos a asignar, lo que anuncia una difícil negociación por delante. El Partido Verde, que ha obtenido un 6,1% de los votos, exige por adelantado las carteras de Infraestructuras y Clima, además de otra de nueva creación; la de Medio Ambiente. «Debe quedar claro que Centro, La Izquierda y Los Verdes son los partidos que aseguran un nuevo Gobierno», ha declarado el portavoz de dicha formación política, Gustav Fridolin, añadiendo presión así a los Socialdemócratas.
Otro de los problemas es que las líneas rojas del Partido del Centro y la Izquierda para formar gobierno con Andersson son mutuamente incompatibles. El Centro considera «inaceptables» un gabinete donde la Izquierda tenga ministerios o influencia directa, algo que esta última no está dispuesta a aceptar pues además de varias carteras, también exigen compromisos explícitos en política social, redistribución, vivienda y servicios públicos, que el Centro considera «inaceptables». Por su parte, la líder de la Izquierda, Ulla Andersson, recriminó a Centro «haberse metido en una caja» y los encomendó «salir para tomar contacto con la realidad»
Fuentes del Partido Socialdemócrata de Magdalena Andersson ven la elección del presidente del Parlamento como la primera pieza importante del rompecabezas. «Si logramos ponernos de acuerdo sobre qué nombre presentar, habría una base importante en marcha», afirman desde la sede de Sveavägen, donde se respira cierta prisa por mostrar los resultados a sus votantes.
«Ulf Kristersson ha perdido las elecciones y lo primero que debería hacer es dimitir», ha dicho el secretario de los Socialdemócratas, Tobias Baudin, quien confía en la capacidad del bloque izquierdista para «moldear una política gubernamental que muestre a la gente que hay un camino diferente al de Tidö».
«Ulf Kristersson ha perdido las elecciones y lo primero que debe hacer es dimitir»
Tobias Baudin
Secretario del Partido Socialdemócrata Sueco
«Kristersson no tiene intención de dimitir hasta que Andersson haya sido elegida en el Parlamento», explica el comentarista político de la radio pública sueca Ekot, Fredrik Furtenbach. «La idea es convencer al Partido del Centro de que las negociaciones no llevan a ninguna parte y luego echarles la culpa de bloquear un gobierno de derecha», aseguró.
Kristersson no ha hecho todavía la protocolaria llamada de felicitación a Magdalena Andersson, a la espera de que la Comisión Electoral anuncie el resultado oficial, pero la líder socialdemócrata sí ha iniciado contactos con destacados representantes del Partido Verde, el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda.
Negociar a cuatro bandas
Hasta ahora, las conversaciones se han centrado principalmente en las formas de establecer una negociación, con un importante impedimento: alcanzar un acuerdo sobre si Centro e Izquierda participarán desde el principio en las reuniones conjuntas con Socialdemócratas y Verdes. Andersson ha tanteado en busca de cuestiones políticas en las que las cuatro partes puedan ponerse de acuerdo. Se ha hablado de aspectos como el clima, el bienestar y la inmigración. En la mañana de este jueves ha enviado una invitación en la que insta a una reunión conjunta con el resto de formaciones. El Centro aún no ha respondido.
La Izquierda exige que se dé por hecho a los cuatro partidos para formar Gobierno, una condición a la que Centro sigue oponiéndose. Andersson confía en que los Verdes ayuden a tender puentes y cedan algún ministerio, pero por ahora no hay avances. Andersson, y la líder centrista, Elisabeth Thand Ringqvist, sí que están de acuerdo en establecer una política común respecto a la estrategia sueca de IA. Un buen punto de partida entre ambas formaciones que, sin embargo, no convence a La Izquierda.
Donde sí se vive el resultado electoral como una derrota es en la sede de Demócratas Suecos, que ha tocado techo en las elecciones del pasado domingo y ha perdido 2,9% de los votos respecto a los anteriores comicios. Su líder, Jimmie Akesson, ha adelantado que tomará un descanso al frente del Partido, mientras que internamente se multiplican las críticas contra el jefe de Comunicación, Joakim Wallerstein.
