Tras un fin de semana de extrema violencia en todo el sur del Líbano, el país amanece con la noticia de la muerte de once personas durante la noche -en los últimos días el número de muertos se eleva a 27-, en Kfar Rumman, cerca … de Nabatiyeh. Entre las víctimas se cuentan dos bebés y dos socorristas.
Un ataque israelí destruyó un edificio residencial poco después de la medianoche, acabando con toda una familia – la familia Farhat –, que perdió a nueve de sus miembros, incluidos dos bebés; otras cinco personas resultaron heridas, varias de ellas en estado crítico. Entretanto, continúan las labores de búsqueda entre los escombros.
Otro ataque, llevado a cabo con un dron, tuvo como objetivo un vehículo en que viajaban dos socorristas que perdieron la vida.
Estos bombardeos constituyen el episodio más mortífero de un fin de semana muy sangriento. De hecho, habían muerto siete personas en diversos ataques israelíes y el hospital Ghandour, situado en Nabatiyeh al-Fawqa, había sido destruido. El suceso causó conmoción, a pesar de que el centro no albergaba pacientes ni personal en el momento del ataque; la instalación había tenido que suspender sus actividades hacía unos dos meses debido a los incesantes ataques israelíes sobre Nabatiyeh.
Israel justificó la acción afirmando que un centro de mando de Hizbolá operaba en el edificio. Esta tesis parece verse corroborada por el hecho de que se ha identificado a miembros de la milicia entre las víctimas.
Órdenes de evacuación inmediata
También se han producido desplazamientos de población. Por primera vez desde el mes de junio, en algunos sectores – como Deir Zahrani – se han emitido órdenes de evacuación inmediata. Esto ha provocado el pánico entre muchos habitantes, que apenas tuvieron tiempo de huir en plena noche, a pesar de haber regresado recientemente a sus pueblos.
Israel justifica estas operaciones acusando a Hizbolá de violaciones «reiteradas» del alto el fuego. «Ataques constantes con drones. Depósitos de armas. Infraestructuras terroristas. Centros de mando ubicados en zonas civiles. Hezbolá sigue intentando reconstruir sus capacidades militares en el sur del Líbano. Estas violaciones no serán toleradas», escribió el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel en X. Ante la posibilidad de que personas inocentes hayan sufrido daños, el ejército israelí afirma estar llevando a cabo una investigación.
Entre la población libanesa se alzan voces que suplican a Hizbolá que entregue las armas. En Nabatiyeh, Ali expresa su desesperación: «Si Hizbolá no da sus armas, los israelíes arrasarán nuestra tierra. No se detendrán. Poco les importa que haya muertos, vidas inocentes sacrificadas, o que entre las víctimas haya mujeres, niños y bebés: consideran que la responsabilidad recae en la milicia chií, no en ellos. ¡Todo esto debe cesar antes de que nuestra región se convierta en un inmenso cementerio!».
«Si Hizbolá no da sus armas, los israelíes arrasarán nuestra tierra. No se detendrán. Poco les importa que haya muertos, vidas inocentes sacrificadas, o que entre las víctimas haya mujeres, niños y bebés«
En Marjayoun, Nawal confiesa: «La jornada de ayer fue absolutamente espantosa. Un día terrible, con bombardeos muy intensos e incesantes. Y por la noche, nos resultó imposible dormir».
Los ataques aéreos y el fuego de artillería siguen teniendo como objetivo la localidad de Nabatiyeh el-Fawqa, mientras se llevan a cabo voladuras en la localidad de Kfar Tebnit, en el distrito de Nabatiyeh. En la costa, la región de Tiro tampoco se libra; en particular, la localidad de Mansouri sigue siendo objeto de constantes ataques.
Otras operaciones de demolición mediante explosivos preocupan a los habitantes del sur. Aunque Hizbolá no ha confirmado la toma de la colina de Ali al-Taher por parte del Ejército israelí, y a pesar de que las circunstancias de dicha «conquista» no están claras (según diversas fuentes, se habría alcanzado un acuerdo), la manifiesta intención de Israel de destruir todas las estructuras de Ali al-Taher hace temer lo peor.
Los túneles de la colina de Ali al-Taher
Una fuente militar comenta: «El Ejército israelí está esperando la decisión política para proceder a la destrucción de los túneles de la colina de Ali al-Taher».
Un residente señala: «Al ver lo que ocurrió con la colina de Qantara, que se derrumbó parcialmente tras la voladura de estructuras subterráneas, cabe imaginar que podría producirse una tragedia aún mayor cuando ataquen las estructuras de la colina de Ali al-Taher. Esto nos afectará a todos».
A medida que el sur del Líbano se hunde más en este conflicto –que parece no tener fin a pesar del alto el fuego–, la población teme no sólo las muertes, los heridos y la destrucción, sino también las consecuencias irreversibles para el medio ambiente, las cuales dificultarán el regreso y el reasentamiento de los desplazados.
El 6 de septiembre, el centro de operaciones de emergencia del Ministerio libanés de Salud publicó el balance de víctimas de la guerra desde el 2 de marzo: 4 362 personas fallecidas y 12.378 heridas.
