Los refrescos tampoco se libran de la nueva campaña de ataques rusos. El 3 de septiembre, un dron provocó un incendio en la planta de Coca-Cola Beverages del distrito de Brovary, en la región de Kiev. No hubo que lamentar heridos entre los trabajadores, … declaró la compañía a la prensa ucraniana. Pero el presidente Volodímir Zelenski dijo que se trataba de una «señal clara de Rusia a Estados Unidos». A la estrategia del Kremlin de noquear la infraestructura energética durante años, ahora se suma una oleada de bombardeos contra las empresas y la logística civil del país. Durante el verano, las fuerzas del Kremlin han multiplicado sus golpes contra la red de almacenamiento y las rutas de exportación. A finales de agosto, el Ministerio de Economía de Ucrania estimó que la ofensiva rusa en marcha podría restar hasta 0,5 puntos al crecimiento económico. La previsión se situaba hasta el momento en torno al 1,3% para 2026.
La mayoría de almacenes afectados se encuentran en las regiones de Kiev y Dnipropetrovsk, informó el ministro ucraniano de Política Agraria y Alimentación, Taras Vysotskyi. Los últimos ocho días, la capital estuvo bajo amenaza de drones rusos. Las alarmas aéreas suenan día y noche, entorpeciendo el ritmo normal de la ciudad y trastornando la actividad económica.
Tan solo una jornada después del ataque al almacén de Coca-Cola, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que una de sus naves había resultado dañada por un vehículo aéreo no tripulado. Debido al impacto se perdieron suministros médicos destinados a la ayuda humanitaria. Fue el segundo golpe de la OMS en apenas un mes.
En un informe de ‘Forbes Ucrania’, publicado a principios de agosto, se estima que, en aproximadamente un mes, los bombardeos rusos destruyeron unos 400.000 m² de superficie de almacenes de empresas ucranianas. Una extensión similar a la del barrio de Sol de Madrid.
«Durante agosto, se registraron 140 impactos, incluyendo más de 95 contra almacenes logísticos civiles, lo que es el doble de los ataques desde enero hasta el 18 de julio», escribió el analista Clément Molin en su cuenta X.
«Durante agosto, se registraron 140 impactos, incluyendo más de 95 contra almacenes logísticos civiles, lo que es el doble de los ataques desde enero hasta el 18 de julio»
Ataques cruzados
Rozetka, uno de los mayores operadores de comercio electrónico, se sitúa entre las empresas ucranianas más afectadas por los bombardeos rusos. La compañía se encargaba de gestionar más de 100.000 pedidos diarios. Su centro logístico, ubicado en Brovary, quedó inutilizado a principios de agotosto. Iryna Chechotkina, confundadora, dijo que las pérdidas directas, solo teniendo en cuenta el almacén destruido, ascienden a unos 70 millones de dólares.
Las fuerzas de Kiev también han apuntado a las redes de distribución y naves del comercio minorista en varias regiones del territorio ruso desde julio. Destacan especialmente los ataques con drones contra Wildberries, el «Amazon ruso». La agencia Reuters afirma que más de 1,18 millones de metros cuadrados de espacio de almacenamiento de la compañía rusa han resultado dañados o destruidos. Ocho de los diez mayores centros logísticos de la corporación han sido inutilizados.
En 2025, el volumen de las transacciones comerciales de Wildberries alcanzó los 75.000 millones de dólares, lo que supone aproximadamente el 3% del PIB ruso, según datos de la propia compañía.
Varios bomberos sofocan un incendio en un almacén ucraniano.
(Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania)
La ayuda humanitaria se resiente
A pesar de la escalada en la «guerra logística» entre Rusia y Ucrania, existe una diferencia entre las consecuencias producidas por los ataques de ambos bandos. Y es que los bombardeos rusos están alcanzando un ámbito especialmente sensible: los suministros humanitarios. Varias agencias de la ONU, incluidas la OMS, ACNUR e UNICEF, han sufrido importantes daños por los ataques rusos a sus centros de abastecimiento.
El 20 de mayo se produjo un bombardeo contra un almacén arrendado por ACNUR en la ciudad de Dnipro. Las pérdidas de material ascendieron a más de un millón de dólares. La portavoz de la organización en Ucrania, Iryna Tymchyshyn, explica a ABC que «este fue el primer ataque de este tipo contra una instalación de ACNUR desde el inicio de la invasión rusa a gran escala; sin embargo, no fue el primer impacto directo en la entrega de ayuda humanitaria». Se perdieron 900 palés de materiales para la reparación inmediata de viviendas afectadas por los bombardeos. El 31 de julio otro almacén con materiales de ACNUR, donados a la ONG Proliska, fue destruido en Pavlohrad, región de Dnipropetrovsk.
«Estos ataques no solo privan a la población de asistencia vital, sino que también debilitan la respuesta humanitaria en un momento en que las necesidades son más acuciantes que nunca», subraya Tymchyshyn.
«Estos ataques no solo privan a la población de asistencia vital, sino que también debilitan la respuesta humanitaria en un momento en que las necesidades son más acuciantes que nunca»
Iryna Tymchyshyn
Portavoz de ACNUR en Ucrania
El 19 de julio, uno de los centros de distribución de UNICEF en la región de Kiev resultó dañado por los proyectiles del Kremlin. Allí se almacenaban 106.000 productos -entre los que se incluían generadores, tanques de almacenamiento de agua o kits de higiene- con un valor estimado de casi 4 millones de dólares. El organismo afirma que esta ayuda estaba dirigida al apoyo de los niños y familias en las comunidades de primera línea del frente de cara al invierno.
Ya en el mes de agosto, una nave de la OMS quedó inutilizada en Dnipro cuando tenía resguardados suministros destinados a unas 225.000 personas. «En 2026, al menos 20 ataques afectaron a almacenes que guardaban suministros humanitarios, incluidos 15 ataques contra almacenes que contenían suministros humanitarios relacionados con la salud», declaró el portavoz de la organización, Christian Lindmeier, desde Ginebra.
En agosto, los bombardeos rusos destruyeron unos 400.000 m² de superficie de almacenes de empresas ucranianas.
(Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania)
La distribución bajo presión
Otro de los efectos más visibles de la oleada de ataques rusos contra las cadenas de distribución está en los supermercados. Tras el bombardeo ruso del 5 de agosto con misiles balísticos, algunos estantes en los principales comercios de alimentación se vaciaron. En las semanas siguientes, verduras, frutas o productos lácteos comenzaron a desaparecer ocasionalmente de las estanterías de algunos supermercados en la capital.
«A día de hoy, aproximadamente, el 90% de la logística alimentaria gestionada por las cadenas minoristas ha sido destruida, pero eso no significa que los ucranianos se vayan a quedar sin alimentos», dijo el ministro Vysotskyi el 28 de agosto. La ofensiva rusa contra las naves ha afectado a cadenas de supermercados ucranianas como Silpo, Fora o NOVUS.
«A día de hoy, aproximadamente, el 90% de la logística alimentaria gestionada por las cadenas minoristas ha sido destruida, pero eso no significa que los ucranianos se vayan a quedar sin alimentos»
Taras Vysotskyi
Ministro de Política Agraria y Alimentación de Ucrania
Andriy Zhuk, presidente de la Asociación de Minoristas de Ucrania, descarta un fuerte aumento de los precios de los productos para el consumidor, ya que el precio final no solo depende de la logística. Pero «las empresas tienen que alquilar nuevas instalaciones, transportar mercancías por rutas más largas, atraer transporte adicional y reponer inventarios, equipos y sistemas informáticos», dijo el empresario a ‘Ukrainska Pravda’.
Zhuk sostiene que el sistema ha logrado seguir funcionando porque desde hace tiempo muchos comerciantes han diversificado proveedores y se han establecido rutas alternativas.
Una cuestión de seguridad
La guerra contra los almacenes forma parte de una estrategia para asfixiar la economía ucraniana y sus redes de distribución. Y en última instancia, si se recrudece, podría afectar de manera directa al funcionamiento del país.
El 12 de febrero, durante una reunión del Comité de Transporte e Infraestructura de la Rada, el entonces viceprimer ministro de Desarrollo de Comunidades y Territorios, Oleksii Kuleba, destacó que «la logística durante la guerra a gran escala es, ante todo, una cuestión de seguridad y capacidad de defensa».
Las autoridades de Kiev afirman que los ataques sistemáticos contra puertos, carreteras y ferrocarriles tienen un impacto en la economía del país. La dificultad de realizar exportaciones conduce a un problema de almacenamiento cuando más del 90% de los cereales ucranianos dependen de la vía marítima.
Ucrania ya ha pedido ayuda financiera a sus socios porque el déficit de capacidad de acopio del grano podría alcanzar los 11 millones de toneladas métricas este otoño. El Ministerio de Política Agraria advierte que, sin apoyo económico a los agricultores, el país podría perder entre 5 y 7 millones de hectáreas de siembra en la próxima campaña de 2027.

