Una violenta ola de rocas y barro se acerca lentamente a un colosal edificio con forma de arco plantado en el cruce de dos valles. Decenas de personas corren para tratar de ponerse a salvo, hasta que la ola engulle la mole y arrasa … con todo a su paso. Las imágenes de la destrucción del puerto de Gyrong, en la frontera de Nepal y el Tíbet, han dado la vuelta al mundo por su espectacularidad y crudeza. No se trata de un simple paso fronterizo. Es el símbolo del éxito de la política comercial de China en el Tíbet y su expansión hacia su vecino del sur.
El desastre provocado el pasado martes por la ruptura de un lago glaciar en la cordillera del Himalaya ha dejado un reguero de destrucción inédito en Nepal. Se han recuperado los cadáveres de cerca de 500 personas y otras 1.500 continúan desaparecidas, más otro medio millar del lado chino. Pero la devastación también es material, con viviendas e infraestructuras reducidas a la nada. Es el caso del puerto de Gyrong y todo lo que había a su alrededor.
Situado a la orilla del río Trishuli, entre dos valles y a una altitud de 2.850 metros, hace tres días era la aduana más importante del Tíbet. Tan solo 85 kilómetros la separaban de Katmandú, capital y epicentro económico de Nepal. En informes de 2026, se registró el año pasado el paso de más de 100.000 personas (entre turistas y locales), un volumen de 4 billones de yuanes (513 millones de euros) en mercancías y un crecimiento anual del 12%.
Incluso desde China se publicaron varios vídeos promocionales de la frontera, no solo como eje comercial entre Nepal y el país, también como un punto de interés turístico contemplado en itinerarios de viaje de varias agencias dedicadas a organizar visitas por el Tíbet. Y es que esta frontera histórica ya funcionaba como enlace comercial principal entre Nepal y el Tíbet en el año 789 d.C., incluso con leyendas asociadas, entre ellas, la de servir como puerta de entrada del budismo desde la India al Tíbet.
🇨🇳這是西藏吉隆口岸此前發佈的視頻,站在平地看,這座大樓實際上非常高也很堅固,不知道在這種天災面前能不能挺住,也不知道畫面裡的這些人還在不在,希望這棟大樓能為人們爭取一些生存的希望。🙏 pic.twitter.com/BEKaAJpWAg
— 油爆琵琶拌着面🇨🇳 (@zmx8067) August 26, 2026
Tanto el Edificio de Inspección Conjunta de Gyrong (la mole de las imágenes) como el puente de la Amistad que lo conecta con la región nepalí de Rasuwa, han quedado completamente destruidos. Las carreteras de acceso, los aparcamientos y cualquier infraestructura cercana es ya parte del pasado. En cuanto se empezó a conocer el alcance del desastre, la respuesta china fue inmediata.
El presidente chino Xi Jinping ordenó a mediodía del miércoles el despliegue inmediato de «todos los medios y recursos», la «evacuación de los residentes en situación de riesgo y la atención médica de los heridos», para una zona que, del lado chino, es especialmente despoblada. Este tipo de declaraciones poco habituales por parte del mandatario pueden indicar que los efectos del desastre son de gran importancia. Los equipos de rescate lograron alcanzar la zona en helicóptero el jueves, mientras que hileras de tanques abrieron camino en lo que antes habían sido concurridas carreteras de paso hacia Gyrong.
Aunque su apertura por parte de China como aduana comercial data de 1961 (seis años después de la anexión del Tíbet y en el mismo año que Nepal y China dibujaron sus nuevas fronteras), la apertura de Gyrong como puerto internacional ocurrió en 2017. Precisamente, en la década de 2010, China realizó importantes inversiones en el corredor entre el Tíbet y Katmandú, como parte de una estrategia con la que logró ganar autoridad en la región y alejar a Nepal de la influencia de India.
Precisamente, muchas de las plantas hidroeléctricas e imnfraestructuras energéticas que han sufrido los efectos del desborde del río Trishuli están financiadas con capital chino. Pero el punto de inflexión fue el terremoto de 2015, cuando China apoyó con cientos de millones de dólares para reconstruir infraestructuras en Nepal, en un momento en que sus relaciones con India pasaban por un mal momento. Gyrong se erigió como entonces también como un símbolo político.
A pesar de la destrucción causada pro este último evento natural, la ruta milenaria entre ambas regiones no desaparecerá y previsiblemente Pekín se encargará de volver a levantar su puerto comercial himalayo. Sin embargo, el Gobierno en Nueva Delhi parece haber aprendido de su error y en esta ocasión está mostrando un gran compromiso con su vecino nepalí. La reconstrucción de la región del norte puede suponer una oportunidad para India de volver a ganar terreno en la batalla comercial con China.
