Donald Trump ha anunciado que su Gobierno ha llegado a un acuerdo con Venezuela para que EE.UU. tome el control de una parte significativa de las enormes reservas petrolíferas del país sudamericano. Según ha asegurado el presidente de EE.UU. en un mensaje en … su red social, EE.UU. tendrá un «control mayoritario de 65.000 millones de barriles de crudo de reservas probadas».
El multimillonario neoyorquino no dio detalles de cómo se orquestará esta toma de control, pero dijo que la operación ha sido negociada «bajo mi dirección» entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. También aseguró que la operación se llevará a cabo «en alianza con el sector privado» y que la toma de control «duplicará» las reservas de su país.
EE.UU. es en la actualidad el mayor productor de petróleo del mundo, pero Venezuela tiene bajo su soberanía las mayores reservas probadas de crudo, que ascienden a unos 300.000 millones de barriles.
Una operación de toma de control de los recursos naturales de un país no tiene precedente y Trump la calificó como «el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial».
Las negociaciones para llegar al acuerdo se conocieron en la víspera con revelaciones en varios medios estadounidenses, en las que se apuntaba a la toma de control de una docena de campos petrolíferos de Venezuela, en un contrato de arrendamiento que podría ser de cien años.
La operación de control de la reserva petrolera, si se cierra en los términos anunciado por Trump, supondrá un nuevo jarro de agua fría para la oposición democrática de Venezuela. Han pasado casi ocho meses desde la captura del dictador Nicolás Maduro y no hay rastro del proceso de transición política y la celebración de elecciones libres que esperaba la oposición. Al contrario, una operación de este tipo, que pondría en manos de EE.UU. parte de los recursos naturales del país, solo apunta a fortalecer la alianza entre Trump y Delcy Rodríguez, la que fuera vicepresidenta de Maduro.
«Para el pueblo venezolano, este acuerdo supondrá casi 100.000 millones de dólares en inversión privada, lo que permitirá miles de empleos bien pagados e impulsará la reconstrucción de la economía de Venezuela», reaccionó Rubio en un mensaje en redes sociales.
El propio Trump, que calificó a Rodríguez de «presidenta interina muy respetada», defendió que el acuerdo «seguirá colocando a Venezuela en la senda del éxito tremendo y la gran prosperidad» y «reforzará la creciente relación entre Venezuela y EE.UU.».
Si esta operación se finaliza, sería la materialización del plan que Trump no escondió desde la captura de Maduro: permitir que sigan en el poder dirigentes de la dictadura chavista a cambio de beneficiarse de las grandes reservas de crudo de Venezuela.
Una intervención de este tipo gana importancia en el actual contexto que vive EE.UU., con los precios de la gasolina disparados por el cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra de Irán. El precio del combustible podría salirle caro a Trump: sus aliados republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso dentro de poco más de dos meses y el presidente de EE.UU. está hundido en las encuestas por su gestión de la guerra y por el alto coste de la vida.
Trump aseguró que la operación «incrementa con fuerza nuestros suministros de petróleo y reducirá con fuerza los precios de la gasolina para todos los estadounidenses durante mucho tiempo». El anuncio busca tener un impacto político en un momento en el que el coste de la vida -incluido los precios energéticos- son la principal preocupación para los votantes. Pero es difícil que el anuncio tenga un impacto en los mercados energéticos actuales. Por ejemplo, EE.UU. no importa apenas petróleo que pasa por Ormuz, pero su bloqueo ha afectado a los precios globales del combustible. Y, con ellos, al bolsillo de los estadounidenses.
Pero, sin duda, es una apuesta con mucho impacto de futuro. Controlar reservas ingentes de petróleo en tu propio continente es la cara económica de la nueva ‘doctrina Monroe’ de Trump, la llamada ‘doctrina Donroe’ (por Donald), la búsqueda del dominio estadounidense en el Hemisferio Occidental.
Al control de parte de las reservas venezolanas podría unirse un segundo factor: Venezuela se está planteando su salida de la OPEP, el cartel de productores de petróleo, formado sobre todo por países de Oriente Medio y África. Esa decisión supondría que la influencia de esos países en el precio del combustible quedaría muy debilitada.
