Francia vivió este jueves por la tarde una situación inhabitual en su historia reciente: un debate entre los principales candidatos cuando aún faltan ocho meses para las próximas elecciones presidenciales. Ha sido la primera vez en la historia de la Quinta República en que … una confrontación televisada entre los principales aspirantes al Elíseo tenía lugar en una fase tan temprana de la campaña.
La pista de tenis Philippe-Chatrier, donde se disputan los principales partidos de Roland Garros, fue el escenario de la discusión, organizada por el El Movimiento de Empresas de Francia (Medef, por sus siglas en francés) durante el acto de cierre de su universidad de verano.
El equivalente galo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) reunió a los siete aspirantes mejor posicionados ahora mismo según los últimos sondeos, que deben cogerse con pinzas: Marine Le Pen (35-32%), Édouard Philippe (19-17%), Jean-Luc Mélenchon (19-16%), Gabriel Attal (16-15%), Raphael Glucksmann (12-10%), Bruno Retailleau (8-7%) y Marine Tondelier (3%).
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Incendios, reveses judiciales…
Como era previsible en un debate organizado por la patronal francesa, estuvo dominado por las cuestiones económicas y, en concreto, por la crítica situación del país vecino. El Gobierno francés prevé cerrar este año con un déficit público de alrededor del 5% y la deuda pública supera el 117% del PIB. A eso se suma un crecimiento raquítico –una previsión de apenas el 0,7%– y unos niveles de paro que vuelven a aumentar.
¿Cómo gestionarán los elevados déficit y deuda públicos? ¿Qué harán con el sistema de pensiones? ¿Cómo intentarán frenar el lastre de la desindustrialización? ¿O qué política salarial impulsarán? Fueron las principales cuestiones a las que tuvieron que responder los candidatos a las presidenciales, que se celebrarán el 18 de abril (primera vuelta) y el 2 de mayo (segunda vuelta) del año que viene. El presidente, Emmanuel Macron, no podrá presentarse a esos comicios debido al tope constitucional de dos mandatos.
«La presidencia de Macron ha sido un fracaso»
Bruno Retailleau
Candidato de Los Republicanos
Aunque el jefe del Estado no participó en el debate, probablemente le silbaron los oídos. «Los dos mandatos de Macron han sido un fracaso», aseguró Bruno Retailleau. A pesar de que ejerció como ministro del Interior durante un año hasta octubre del 2025, el candidato de la derecha tradicional de Los Republicanos intentó marcar sus distancias respecto al balance macronista y señaló estar «harto del ‘al mismo tiempo’» del actual presidente, quien prometió en 2017 que iba a combinar «lo mejor de la derecha y la izquierda». «El primer problema es un Estado burocrático voraz que devora más del 57% de la riqueza creada por los franceses», afirmó el aspirante conservador.
El debate estuvo dominado por el clásico eje izquierda-derecha en asuntos económicos. Retailleau, la ultraderechista Marine Le Pen, el ex primer ministro Édouard Philippe (centro-derecha) y el macronista Gabriel Attal coincidieron en varios aspectos; por ejemplo, el recorte del gasto social, la supresión de normas y la disminución de impuestos a las empresas.
«Si queremos preservar nuestro modelo social y nuestra riqueza, tendremos que trabajar durante más tiempo», afirmó Philippe, quien evitó decir hasta qué edad subiría la edad de jubilación, consciente de la impopularidad de una medida de este tipo. El primer ministro entre 2017 y 2020 propuso, asimismo, la adopción de una «regla de oro» que fije en la Constitución el equilibrio de las finanzas públicas.
«Pronto habrá una recesión económica»
Curiosamente, Le Pen defendió una medida como esta, que recuerda la aprobación en 2012 de la reforma del artículo 135 de la Constitución española, impulsada por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero y que acentuó la austeridad presupuestaria en España. La aspirante de Agrupación Nacional marcó sus distancias respecto a Philippe y Attal reprochándoles su implicación en el pobre balance en materia económica de Macron. «Siento cierta admiración por todos aquellos que participaron en la mayoría presidencial desde hace diez años y que ahora tienen muchas ideas que no aplicaron antes», criticó con ironía.
En cambio, los tres principales aspirantes de izquierdas coincidieron en anteponer la lucha contra el cambio climático en lugar de la disminución de la deuda, defender un aumento de los impuestos a los más ricos y subidas salariales para las rentas más bajas. La ecologista Tondelier propuso un incremento del salario mínimo hasta 2.000 euros brutos en lugar de los 1.870 actuales, mientras que el social-liberal Glucksmann –favorito para ganar las primarias del Partido Socialista en octubre– propuso subir los impuestos de sucesiones a cambio de una reducción de las cotizaciones sociales a las empresas.
En el caso del insumiso Mélenchon, tuvo que defenderse ante las críticas por su propuesta de que el Banco Central Europeo suprima la parte de la deuda francesa que posee. Además, avisó a los empresarios que «si no subís los salarios, pronto habrá una recesión económica». «No escuchéis las caricaturas que hacen de nosotros», sostuvo el líder de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos). Su buen arranque de campaña ha hecho que crezca el temor en las filas macronistas ante una hipotética segunda vuelta entre la extrema derecha y la izquierda radical.
