Las Fuerzas de seguridad de Berlín han descubierto un escondite con dos armas en una zona boscosa de las afueras de la capital alemana, según información de los medios WDR, NDR y SZ, y han llegado a la conclusión de que se trata de … un escondite habilitado por agentes rusos, que habían preparado así posibles ataques. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV, por sus siglas en alemán), que avala esta hipótesis, cree que se trata de un «buzón muerto con contenido potencialmente mortal».
Fuentes internas citadas por estos medios y relacionadas con la investigación aseguran que están convencidas de que las armas fueron depositadas para que las retirasen después agentes que debían realizar las llamadas «operaciones cinéticas» en Alemania, por orden de Moscú. Este término utilizado en el argot de Inteligencia alemán se refiere tanto a ataques físicos como a actos de sabotaje que implican uso directo de la fuerza física para degradar, neutralizar o destruir un objetivo. Son el reverso de las operaciones «no cinéticas», que buscan efectos mediante información, influencia, ciberacciones, diplomacia o presión económica.
Durante meses, los Servicios de Inteligencia alemanes han estado advirtiendo que las agencias rusas están planeando asesinatos en este país, por ejemplo contra fabricantes o gestores de armas y miembros de la oposición exiliados. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución se limita ahora a informar que no comenta públicamente asuntos relacionados con hallazgos o actividades específicas de inteligencia y la embajada rusa ha dejado hasta ahora sin respuesta las consultas sobre el hallazgo.
El depósito de armas podría estar relacionado con la detención de un sospechoso arrestado en Rumanía el otoño pasado. Podría haber creado el depósito cuyas armas no fueron después retiradas, posiblemente por no poder comunicar a los agentes su ubicación. Desde noviembre, el Fiscal General Federal investiga el caso y asume que se trataba de la preparación de un acto grave de violencia que pretendía poner en peligro al Estado.
Según la investigación, la Oficina para la Protección de la Constitución había recibido indicaciones concretas del lugar el año pasado y una inspección in situ confirmó la pista y permitió dar con las dos pistolas. Tras una evaluación, los expertos manipularon las armas para que dejaran de funcionar y fueron instalados sendos localizadores GPS para poder seguirles la pista en caso de que fueran retiradas. Después dejaron el depósito intacto y técnicamente vigilado.
Sin embargo, según las mismas fuentes internas, el depósito se considera ahora «muerto». Es probable que los agentes rusos notasen algo y la detención del hombre supuestamente implicado en Rumanía no debió pasar desapercibida para los servicios rusos.
Principales objetivos
Las agencias rusas mantienen una intensa y sofisticada actividad en Berlín, gracias a la gran presencia diplomática rusa y a una comunidad rusa amplia y diversa. Sus principales objetivos son las sedes de instituciones políticas, think tanks y empresas tecnológicas, además de opositores rusos de alto perfil protegidos por las autoridades alemanas e infraestructuras críticas como gasoductos, instalaciones militares y logística de la OTAN. La industria armamentística alemana está también en su punto de mira. El director general de la empresa de drones de Baja Baviera, por ejemplo, ha estado siendo vigilado por el ucraniano Sergey N., que fue capturado en el sur de España, y el rumano Alla S. Ambos trabajaban para la Inteligencia rusa.
También ha sido frustrado un plan de ataque contra el jefe de Rheinmetall, Armin Papperger, gracias a una pista que provino de los servicios de inteligencia estadounidenses. En el curso posterior de la investigación, la Oficina para la Protección de la Constitución logró identificar actividades de personas en Alemania y movimientos de viaje sospechosos, que aparentemente tenían como objetivo espiar a Papperger, monitorear sus movimientos y planificar el ataque.
En junio, tres hombres rusos fueron arrestados en Frankfurt del Meno, un ruso, un ucraniano y un armenio, a quienes el Fiscal General Federal acusa de haber recopilado información sobre una persona de Ucrania en Alemania en nombre de un servicio de inteligencia extranjero.
A mediados de abril, el Fiscal General Federal arrestó a otros dos germano-rusos acusados de planear un acto de sabotaje: recopilaron información sobre posibles objetivos de ataque, como instalaciones militares en Alemania, y planearon un ataque a una instalación ferroviaria en la que se transportan armamento para Ucrania. Uno de los dos arrestados había luchado en el este de Ucrania entre 2014 y 2016, como combatiente en la prorrusa «República Popular de Donetsk». El incendio en el proveedor de armas Diehl, en Berlín-Lichterfelde, a principios de mayo, también sigue suscitando sospechas sobre una operación más de los servicios secretos.
