El doctor Carlos Arango explica cómo en la búsqueda constante del cuerpo ideal, la liposucción se ha consolidado como uno de los procedimientos quirúrgicos más populares a nivel global.
Sin embargo, la creciente tendencia de los pacientes a someterse a esta intervención de manera repetitiva —a veces con solo meses de diferencia— ha encendido las alarmas entre los profesionales de la salud. Frente a la recurrente pregunta de si es viable volver a pasar por el quirófano apenas seis o nueve meses después de una cirugía anterior, el reconocido especialista doctor Carlos Arango ofrece una perspectiva contundente y un llamado a la moderación.
Para el doctor Arango, la respuesta a la posibilidad de una segunda liposucción en un período tan corto no radica únicamente en la viabilidad técnica, sino en las expectativas reales y el impacto biológico sobre el organismo. «Yo siempre he dicho que ojalá que sea la primera y la última cirugía», afirma de manera categórica el especialista, marcando una postura clara frente al abuso de los procedimientos estéticos.
El mito del resultado idéntico
Uno de los errores más comunes entre los pacientes es asumir que el cuerpo reaccionará de la misma forma en cada intervención. La realidad médica, tal como lo explica el doctor Arango, es muy distinta. Tras un primer procedimiento de moldeamiento corporal, el tejido subcutáneo sufre modificaciones anatómicas profundas. La aparición de fibrosis (tejido cicatrizal interno) cambia las reglas del juego para cualquier intervención posterior.
El especialista advierte que, independientemente de la pericia del cirujano, los efectos en el cuerpo no son acumulativos ni replicables de manera exacta. «Después de cada cirugía, los resultados no van a ser iguales», señala el doctor Arango. Esto se debe a que el proceso inflamatorio y la cicatrización interna alteran la estructura natural de la grasa y la piel, haciendo que una segunda intervención sea técnicamente más compleja y con un margen de predictibilidad mucho menor.
El factor colágeno y la pérdida de elasticidad
El éxito de una liposucción no depende exclusivamente de la cantidad de grasa extraída, sino de la capacidad de la piel para retraerse y adaptarse a su nuevo contorno. Es en este punto donde las cirugías repetitivas encuentran su mayor obstáculo biológico.
El doctor Carlos Arango enfatiza el deterioro de los componentes esenciales de la piel tras un trauma quirúrgico previo: «No va a haber tanto colágeno, la elasticidad va a ser menor». El colágeno y la elastina son las proteínas responsables de mantener la firmeza cutánea. Cuando el tejido es intervenido de forma reiterada, especialmente en un lapso inferior a un año, la producción natural de estas sustancias se ve comprometida. Como consecuencia directa de esta pérdida de elasticidad, «los resultados no van a ser tan apropiados como la primera vez», concluye el experto. La piel puede presentar flacidez, irregularidades o un aspecto asimétrico que dista mucho de las expectativas del paciente.
Un enfoque hacia la responsabilidad
El mensaje del doctor Carlos Arango invita a una profunda reflexión sobre la medicina estética actual. La liposucción debe concebirse como un punto de partida hacia un estilo de vida saludable, y no como un recurso de retoque periódico.
La recomendación general de la comunidad médica coincide en que el cuerpo necesita un tiempo prudente, que suele superar el año, para recuperarse por completo, desinflamarse y estabilizar los tejidos antes de evaluar cualquier procedimiento complementario. No obstante, la mejor alternativa siempre será cuidar y mantener los resultados de la primera intervención mediante una alimentación balanceada y ejercicio regular, evitando así los riesgos innecesarios de reingresar al quirófano.
