Carmen María Arvelo de Santana, es venezolana y tiene 90 años. Estaba en su casa como otros miles de venezolanos que nunca se imaginaron que sus vidas cambiarían tan drásticamente aquel 24 de junio de 2026 cuando el doble terremoto de magnitudes 7. … 5 y 7.2 sacudieron al país. Su vivienda, ahora hecha añicos, estaba situada en el edificio OPPE 26, en la parroquia de Caraballeda, en La Guaira, Venezuela.
Desde ese entonces sus siete hijos, demás familiares y amigos no han dejado de buscarla tanto en la zona como en Caracas. Y es que les habían notificado que una mujer parecida a ella había sido rescatada y trasladada a un hospital en la capital, para ellos fue un rayo de luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, no era ella, era una vecina de Playa Grande, en Catia La Mar. Por lo que han vuelto al principio y siguen en la búsqueda de Carmen María.
La edificación donde vivía quedó tan devastada que las labores de rescate han sido muy complicadas ya que se ha visto comprometida la seguridad de los rescatistas, según ha informado a este periódico Armenia, la hija de Carmen. Además, este martes comenzaron con las labores de demolición en medio de la desesperación y el llanto de quienes, como la familia Arvelo Santana, aún buscan a un ser querido y no saben si sigue con vida debajo de los escombros y temen que estas labores sean perjudiciales.
La familia de Carmen María ruega que si alguien la ha visto en algún lugar o sabe algo de su paradero se comuniquen con ellos a los números (0414)-1195381, (0414) 9042888, (0412) 8529431, (0414) 2621913 y (0424) 2653324.
La historia de Carmen no es la única, se estima que 30.000 personas han desaparecido tras los seísmos (a falta de cifras oficiales) que ya suman más de 3.800 víctimas mortales y casi 17.000 heridos (al momento de escribir este reportaje). Algunos bajo los escombros, otros tras su traslado a un centro asistencial o refugio, en especial durante las primeras horas del terrible suceso ya que los mismos ciudadanos tuvieron que tomar el timón hasta la llegada de los rescatistas y del voluntariado extranjero.
Carmen, donde quiera que estés, tu familia te sigue buscando y no dejará de hacerlo.
