Ormuz volvió a ser escenario del fuego cruzado entre Irán y Estados Unidos, que mató al menos a ocho miembros de las fuerzas de seguridad iraníes, según la agencia Irna, y Donald Trump declaró en la cumbre de la OTAN que considera «acabado» el memorando … de entendimiento. Semanas después de decir que los líderes de Irán que han tomado el relevo a los asesinados durante la guerra «son más racionales», el presidente cambió de opinión para llamarles «escoria» y anunció nuevos y duros ataques contra la república islámica. Trump viajó a Ankara con las imágenes muy frescas de los funerales de Alí Jamenei, donde millones de iraníes clamaron venganza y pidieron a gritos su muerte.
La respuesta de Teherán al presidente estadounidense fue inmediata y Ali Akbar Velayati, asesor principal del líder supremo, escribió en su cuenta de X que la «admisión verbal» de Trump de cancelar el memorando vuelve a «empujar la región hacia el fuego». El asesor aseguró que Irán tenía «el dedo en el gatillo» y que no permanecerá «en silencio ante la humillación y la aventura». Medios oficiales, citando fuentes de seguridad, revelaron que en caso de sufrir nuevos bombardeos cerrarán Ormuz.
El Golfo vio cómo se repetía la misma situación de junio. Todo empezó esta vez después de que Irán atacase el martes, frente a la costa de Omán, a un buque de gas catarí y un petrolero saudí. Los iraníes exigen tener el control de todo el tránsito por el Estrecho y no aceptan que nadie cruce por la nueva ruta abierta por Omán si antes no recibe el visto bueno de Teherán. El Ejército estadounidense reaccionó con un duro ataque e el sur de Irán y la Guardia Revolucionaria lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses Baréin y Kuwait y derribó un dron enemigo. El Consejo de Cooperación del Golfo y los países de la región condenaron los ataques iraníes y volvieron a comprobar la fragilidad de su situación de seguridad después de la guerra sorpresa lanzada por Trump y Benjamin Netanyahu contra el régimen iraní.
Mientras una parte de la cúpula política y de seguridad participaba en las ceremonias de despedida de Alí Jamenei en las ciudades santas chiíes de Irak, a las que asistieron cientos de miles de personas, otra hacía frente a la situación en Ormuz. Majid Shakeri, asesor del jefe negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró en la televisión estatal que Omán debe ofrecer garantías de que la parte del Estrecho que se encuentra en sus aguas territoriales no será utilizada con fines militares contra Irán. «O mantenemos este Estrecho, o vamos y nos convertimos en mártires por él, uno a uno», dijo Shakeri, añadiendo que obtener «ingresos está subordinado al control» del Estrecho como palanca crítica de presión.
A unos y otros les interesa que el Estrecho esté abierto, pero Teherán y Washington interpretan de manera muy diferente el articulo 5 del memorando y el acuerdo pasa por sus momentos más críticos. Este artículo establece que Irán «hará arreglos, empleando sus mejores esfuerzos, para el paso seguro de buques comerciales, sin coste alguno durante solo 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el mar de Omán, y viceversa». Teherán defiende que esta cláusula le otorga autoridad para gestionar el tráfico, pero Washington dice que solo describe la responsabilidad de Irán de no obstaculizar el tránsito. Versiones totalmente diferentes debido a la vaguedad de la redacción de las cláusulas pactadas.
Divisiones internas
El régimen trata de ofrecer al exterior una imagen de unidad y fuerza con los funerales multitudinarios de Jamenei, pero dentro de la cúpula del sistema hay una importante fisura respecto a la negociación con Estados Unidos. Tras la dureza del último ataque, que golpeó Bandar Abbas y Busher y dejó ocho muertos, las voces más críticas pidieron mover ficha.
Nada más difundirse las enésimas amenazas de Trump, el Ministerio de Exteriores iraní acusó a Washington de no respetar las disposiciones del memorando relativas al cese de operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y partes del acuerdo relacionadas con el respeto a la soberanía y la integridad territorial. Las autoridades apuestan por la vía diplomática para intentar obtener resultados tangibles después de lo que consideran una victoria en el campo de batalla, pero el sector más ultraconservador no lo acepta.
Mahmoud Nabavian, diputado de línea dura, escribió en X que los ataques nocturnos en el sur del país volvieron a demostrar que «el resultado de un acuerdo con el Gobierno terrorista de Estados Unidos, de confiar en él y ser optimista, no es más que una pérdida absoluta de tiempo». Ebrahim Rezaei, portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, advirtió de que, si Trump vuelve a atacar suelo iraní, Teherán podría revisar su doctrina nuclear y estudiar incluso la salida del Tratado de No Proliferación.
«Los estadounidenses destruirán estas conversaciones ellos mismos. No dejarán que den ningún resultado, como estamos viendo ahora»
Mohsen Rezaei
Ex comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria
Mohsen Rezaei, ex comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria y asesor del líder supremo, pidió paciencia a este sector crítico porque «los estadounidenses destruirán estas conversaciones ellos mismos. No dejarán que den ningún resultado, como estamos viendo ahora».
Además de los ultraconservadores iraníes, Israel es el otro gran opositor al memorando. Desde el Estado judío siguen muy de cerca la escalada en el Golfo y una fuente militar declaró al diario Maariv que «el Ejército está preparado para cualquier desarrollo en Irán. Estamos en los mismos niveles de alerta y preparación que ayer y anteayer. Si se nos exige actuar, ya sea en ataque o en defensa, estamos preparados».
