La familia Gómez Gutiérrez lleva 22 días atrapada en una pesadilla. Tras el secuestro extorsivo y asesinato de Juan David, de 22 años, no solo enfrenta el dolor de su pérdida, sino también la angustia de un caso que, según denuncian, permanece sin avances en las investigaciones.
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Así lo denunció Yomaira Gutiérrez, madre del joven, quien, después de más de tres semanas desde la última vez que vio a su hijo, decidió hablar con la prensa para denunciar el difícil momento que atraviesa la familia.
Hoy, 4 de julio, se cumplen 22 días desde el último contacto que tuvieron con Juan David y 12 desde que confirmaron la peor noticia. El hallazgo de su cuerpo en la habitación de un ciudadano extranjero plenamente identificado, quien, pese al material probatorio recopilado, aún no es buscado por las autoridades.
«Por la parte judicial no hay ningún movimiento de la Fiscalía. En Medicina Legal tampoco me han entregado el cuerpo. No sé en qué país vivimos», expresó la madre de Juan David.
El cuerpo permanece desde hace 12 días en Medicina Legal, donde, según la familia, argumentan que aún no han podido establecer plenamente la identidad, pese a los constantes esfuerzos de sus allegados por reconocerlo.
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Los forenses explicaron que el avanzado estado de descomposición impidió una identificación inmediata, por lo que recurrieron a otros métodos. Ayer, Yomaira entregó los registros odontológicos de su hijo para facilitar el proceso y poder darle sepultura.
Anteriormente, les habían informado que el instituto tiene un plazo de hasta 70 días para establecer la causa de la muerte y entregar el cuerpo a sus familiares.
«Ese que está ahí es mi hijo, porque yo siento que es él. Él no se nos hubiera perdido así ni nos habría causado tanto sufrimiento a su papá y a mí», lamentó Yomaira, quien lo recuerda como un joven bondadoso y muy confiado.
Mientras esperan poder reclamar el cuerpo, también denuncian la falta de resultados frente al principal sospechoso. Un extranjero, al parecer de nacionalidad británica, según el pasaporte encontrado en la habitación donde apareció el cadáver.
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No hubo allanamiento
Una de las principales quejas de la familia es que nunca se expidió una orden de allanamiento para ingresar a la habitación donde finalmente fue encontrado el cuerpo, inmueble cuya ubicación lograron establecer por cuenta propia.
Según denuncian, buena parte de la investigación ha sido impulsada por la misma familia, ante la falta de apoyo institucional.
Juan David desapareció el 12 de junio. Esa tarde avisó que iba a jugar tenis y la última conversación con su madre fue a las 5:01 p.m., cuando le preguntó por las llaves de la motocicleta. Luego pasó por donde un amigo, a quien le comentó que iba a reunirse con Kai, como era conocido el extranjero.
«Cualquier cosa, yo le pito para que me llegue allá», fueron, según ese amigo, las últimas palabras que le escuchó.
Con el paso de las horas, la familia comenzó a preocuparse. Le escribieron mensajes y lo llamaron insistentemente, pero su teléfono ya no tenía señal. Hacia las 9:00 de la noche, Yomaira salió a buscarlo junto con otros familiares y amigos, sin obtener ninguna información.
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Al día siguiente recorrieron estaciones de Policía, hospitales y centros asistenciales, pensando que hubiera sufrido un accidente.
Ese sábado, un allegado les informó que había recibido una llamada de personas que querían comunicarse con la familia. Al devolver la llamada, recibieron una fotografía de Juan David con los ojos cerrados y una exigencia económica: debían pagar una alta suma en criptomonedas para conocer el lugar donde, supuestamente, permanecía retenido. Se trataba de un secuestro extorsivo.
Los delincuentes les advirtieron que no informaran a la Policía. Sin embargo, la familia acudió al Gaula Militar. El martes lograron realizar el primer pago, pero nunca recibieron respuesta.
Paralelamente, comenzaron una búsqueda por su cuenta. Hablaron con amigos de Juan David y revisaron cámaras de seguridad hasta ubicar al amigo que confirmó que el joven había ido a encontrarse con el británico. El problema era que nadie conocía dónde vivía Kai.
El sábado 20 de junio, ocho días después de la desaparición, lograron establecer que residía en una habitación de una casa de residencias, en el sector Santa Clara, de la ciudadela La Libertad, cerca del barrio Siglo XXI.
La familia llegó al lugar, pero nadie abrió la puerta. Tampoco pudieron ingresar porque no existía una orden de allanamiento. Solo hasta el lunes siguiente, el propietario del inmueble, ante la insistencia de los familiares, decidió abrir voluntariamente.
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«Por parte de la Fiscalía nunca hubo una orden de registro o de allanamiento, pese a que esa era la casa a la que mi hijo había ido», aseguró Yomaira.
Lo que encontraron confirmó sus peores temores: el cuerpo de Juan David estaba envuelto en sábanas, dentro de una bolsa y en avanzado estado de descomposición. De inmediato fue trasladado a Medicina Legal, donde permanece.
Aunque el crimen aún no ha sido esclarecido, la familia sostiene que encontró otro elemento que podría ayudar a reconstruir lo ocurrido. Aseguran que Kai, quien anteriormente vivía en el barrio Santander, le pidió a un conocido que cuidara su mascota desde la noche del 12 de junio porque iba a salir de la ciudad. Por ello presumen que el homicidio ocurrió ese mismo día y que la extorsión se realizó cuando la víctima ya había sido asesinada.
De Kai Peter Williams se conoció que llevaba más de dos años en Colombia. Inicialmente ingresó por Bogotá, pero la mayor parte de ese tiempo residió en Cúcuta, donde, presuntamente, utilizaba una cédula falsa.
En la habitación también encontraron un documento de identidad a nombre de Hugo Dante Díaz Rojas, que sería falso y señalaba que el hombre había nacido en Medellín en 1988. Sin embargo, el pasaporte hallado indica que nació en enero de 1990.
