La colección de documentos, que consta de 23.000 páginas, fue requerida por citación judicial a los herederos de Epstein. La petición vino por parte del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, que controlan los republicanos gracias a su mayoría en la Cámara Baja del Congreso de EE.UU.
El presidente de este comité, James Comer, hizo el requerimiento el pasado agosto. En la mañana de este martes, los demócratas que forman parte de ese comité sorprendieron con la revelación de tres correos de Epstein: uno con quien fue su pareja y cómplice, Ghislaine Maxwell; y dos con Michael Wolff, un periodista que ha escrito biografías controvertidas de Trump. En ellos, Epstein dice, entre otras cosas, que el ahora presidente «pasó horas« con una de las víctimas o que «sabía todo sobre las chicas».
La víctima con la que Trump habría pasado horas es Virginia Giuffre, según ha reconocido la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en rueda de prensa. Giuffre, que se suicidió el pasado abril, dijo en el pasado dijo, en declaraciones judiciales y en su biografía, que no vio a Trump participar en las fechorías de Epstein.
La publicación de todos los documentos por parte de los republicanos se produjo dos horas después de la revelación de esos emails, que vuelven a colocar a la relación de Trump con Epstein en el foco.
Los aliados de Trump en el Congreso están en una situación complicada con este asunto, que les coloca entre la espada y la pared. Por un lado, no quieren perjudicar al presidente de EE.UU., que ha negado cualquier implicación o conocimiento de las correrías criminales de Epstein –lo que contradicen estos mensajes–, que solo ha reconocido ser amigo del financiero durante un tiempo pero que luego se rompió la amistad y que sufre cada vez que aparecen nuevas revelaciones sobre el caso.
Pero, al mismo tiempo, esos republicanos tiene la presión de un ala de su electorado que exige transparencia sobre el caso. Epstein se suicidó en una celda de Nueva York en 2019 cuando esperaba juicio y de inmediato EE.UU. se llenó de teorías conspiranoicas sobre la implicación de las elites políticas y financieras del país en sus fechorías. Quienes más las agitaron fueron aliados férreos de Trump como el actual director del FBI, Kash Patel, que prometieron transparencia total sobre el caso en cuanto Trump regresara a la Casa Blanca.
Una vez iniciado su segundo mandato, su fiscal general, Pam Bondi, dijo que se publicaría la anticipada ‘lista de clientes’ de Epstein. Pero todo acabó en nada: Bondi y Patel acabaron por negar la existencia de tal lista y se opusieron a las teorías de que la muerte de Epstein no fue un suicidio, sino una trama para evitar que hablara. Aquello enfureció a las huestes trumpistas más extremas, que han seguido exigiendo transparencia.
«Ahora podría ser el momento»
De momento, los detalles más explosivos de esta nueva colección de documentos son los que los demócratas ya han compartido. Pero hay otras revelaciones que han aparecido a medida que se van peinando las 23.000 páginas de documentos. Por ejemplo, el mensaje críptico que Wolff envió a Epstein en octubre de 2016. «Ahora podría ser el momento», decía el escritor, cuando faltaban pocas semanas para la elección que llevó por primera vez a Trump a la Casa Blanca. Podría ser una referencia a la posibilidad de compartir información dañina sobre el candidato, entre discusiones sobre las ventajas de que el multimillonario neoyorquino pudiera ganar la elección y la capacidad de Epstein de gestionar la información que poseía sobre él.
Por el momento, Trump no se ha pronunciado al respecto de las nuevas revelaciones. El presidente de EE.UU. compartió mensajes en su red social mientras se conocían los documentos, pero no tenían nada que ver con el asunto.
Sí se refirió a ello su portavoz, Karoline Leavitt, que insistió en que Trump «expulsó a Jeffrey Epstein de su club hace décadas por ser un asqueroso con sus empleadas» (el financiero dejó escrito en documentos que nunca fue expulsado) y defendió que los emails «no son más que esfuerzos de mala fe por distraer de los logros históricos del presidente Trump y todo estadounidense con sentido común entiendo que esto es un fraude y una distracción evidente».
