La pesadilla para este padre e hija comenzó en agosto del 2012, cuando Lady*, quien para esa época tenía 17 años, se dejó “reclutar” por un ‘sayayin’ (jefe de seguridad del ‘Bronx’) que visitaba los colegios ubicados en el sector del 20 de Julio. Él le ofreció a la joven un salario de 300.000 pesos por turno (24 horas) como “taquillera” (vendedora de drogas) al servicio de la red ‘gancho Homero’, la más grande del sector.

Ella se fue porque con esa plata podía adquirir las cosas que nosotros como familia no podíamos darle. Pensó que eso era fácil y sin repercusiones. Y no fue así, la secuestraron y hasta la violaron”, dijo el padre de Lady, quien se infiltró en la peligrosa calle del ‘Bronx’ para rescatar a su hija.

Con voz temerosa y agobiada por los “fantasmas” del ‘Bronx’, Lady narró a EL TIEMPO lo que ella calificó como el infierno que vivió por un espacio de cuatro meses, en los que pasó de ser una niña de casa a consumidora y vendedora de drogas. “Yo me deje convencer por Jonathan, me dijo que nada malo me iba a pasar. Que me iba a ganar una plata y que iba a estar de rumba todo el tiempo”, dice.

Durante el primer mes podía ir a su casa cada turno que terminaba. “Le llevaba plata a mi mamá, y ella me preguntaba que yo en qué andaba, que de dónde sacaba tanto dinero. Yo nunca le dije la verdad, le decía que estaba trabajando en una bodega y que me pagaban bien. Lo peor, no volví a estudiar, y eso que me faltaba poco para terminar mi noveno grado”, recuerda.

Al comienzo el trato fue relativamente bueno. Lady cuenta que estaba sobre la vía principal de la llamada “L” y por turno alcanzaba a vender hasta cinco millones de pesos. La buscaban desde habitantes de la calle hasta extranjeros. “A los extranjeros sí que les dábamos duro”, dice. Si el gramo de perico costaba 10.000 pesos, se lo vendían a 50.000 pesos.

“Me empecé a enviciar. Arranque probando marihuana. Me la regalaron los primeros días, después la cogía de lo que vendía y al final termine comprándola. Y así cambiaron las cosas, una noche me dijeron que no podía volver a la casa, que me había robado una droga: si se va le matamos a su mamá y a sus hermanas, no se le olvide que sabemos dónde vive y quiénes hacen parte de su familia’, me decía Jorge Ruíz alias el Chulo, quien era mi jefe directo, y quien le manejaba las ventas de drogas a César González del ‘gancho Homero”, narra.

“Ya enviciada, solo quería meter de todo. Llegue a meter hasta pegante y hasta me dieron dos pistolas, para ayudar en los cobros. Comida, una vez al día, y eso. Dormía en una colchoneta en una casa de bahareque. Había otra muchacha conmigo, pero no nos hablábamos, mejor dicho, no nos dejaban. A la vez, empezaron los malos tratos, me golpeaban seguido, me humillaban, y hasta me violaron, pero la verdad, no quiero hablar más, esos recuerdos me hacen mucho daño”.

Su padre Joaquín* se había enterado por un amigo en el mes de septiembre que su hija Lady trabajaba como “taquillera” en el ‘Bronx’, por lo que ingresó solo a ese sector fingiendo que buscaba droga. Allí contactó a su hija. “Mi primera imagen y la que nunca podré olvidar es verla con un cacho de marihuana en la boca y dos pistolas en la cintura”, dijo a EL TIEMPO el hombre, quien dio aviso a la Policía sobre la advertencia de su hija: “Si me voy, nos matan a todos”.

Empecé a trabajar como infiltrado para la Policía y lentamente me gané la confianza de los jefes del ‘gancho Homero’. Allí pude constatar que alias Chulo manejaba la ‘olla’ (expendio de drogas) de la Mariposa y que venía del Caquetá donde se le sindica de varios homicidios. Aprendí que el ‘gancho Homero’ reclutaba menores de edad para distribuir drogas, porque las penas son bajas si los capturan”, relata el padre.

Joaquín se hizo amigo de un hombre conocido como ‘Veneciano’, quien manejaba la ‘olla’ del Parque Lourdes, él lo confundió con alguien y le dio más información sobre la red. “Yo le llevaba todos los datos a la Policía y fue así como decidieron capturar a mi hija a finales de 2012, porque sabían que ella llevaba 40 kilos de marihuana. Así la pudimos sacar del ‘Bronx’ ”.

Pese a tener a su hija más cerca, Joaquín sabía que no podía perderse de un momento a otro. Dice que las cosas estaban difíciles en el sector desde septiembre de esa época, cuando mataron a un policía que estaba encubierto. ”Yo vi y supe de cosas terribles allá. Cómo mataron a dos hombres cuyos cuerpos aparecieron en el caño de la sexta con carrera 30. En el billar del ‘gancho Homero’ torturaban en el primer piso. Además, ahí se reunían con sicarios, planeaban secuestros y llevaban celulares robados. Y aunque no lo crean, es verdad que en ese sector descuartizaban cuerpos y los echaban en ácido para no dejar evidencias”.
“En noviembre hubo un enfrentamiento armado entre los hermanos alias Homero y Mosco. Hubo un muerto y cinco heridos. Ellos rivalizaban mucho y desde ese día empezaron a cuidarse mucho. Lo que es claro es que alguien le dijo a ‘Homero’ que yo era infiltrado y me llevaron a una casa de “pique” en el barrio San Bernardo. Me torturaron y me cortaron los tendones de la mano con un cuchillo. Por un milagro pude huir y me fui con mi familia de Bogotá. Hoy no puedo trabajar porque quedé discapacitado. Estamos en una situación crítica, pero estamos vivos y confiamos en Dios para salir adelante. Eso sí, mi hija no volvió a ser la misma y espero pronto poderla llevar a un servicio psicológico para que la ayuden a reponerse de sus heridas emocionales”.

*Lady y Joaquín son nombres cambiados para proteger su identidad.

 

EL TIEMPO