El hacinamiento convierte a las cárceles de Colombia en “una bomba de tiempo”, advirtió la Fiscalía al referirse al reciente motín seguido de incendio ocurrido en un penal de Barranquilla que causó 10 muertos y 42 heridos.

Al comentar la tragedia del martes pasado en la cárcel Modelo de Barranquilla, el vicefiscal general, Jorge Fernando Perdomo, dijo a periodistas que esa “bomba de tiempo” puede explotar en cualquier parte del país, refirió la agencia EFE.

Según Perdomo, la población carcelaria creció en un 50 por ciento durante los últimos dos años, y por ejemplo la Modelo de Bogotá, con capacidad para unas 2.000 reclusos, alberga a más de 7.000.

Además, la población aumenta los fines de semana por las visitas pues por cada detenido hay tres visitantes, es decir que en un fin de semana hay 20.000 personas en el lugar, añadió el funcionario.

También la Corte Suprema hizo un fuerte llamado al ministerio de Justicia y al Congreso para que se interesen por la crisis carcelaria.

La Corte dijo que cuando se hagan reformas legislativas se “tome también la precaución de respaldar económicamente las consecuencias que generan tales medidas sobre el aumento en la población carcelaria”.

Entre tanto, el Defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora, le pidió al gobierno que analice la posibilidad de declarar la emergencia social para enfrentar la crisis que se registra en el país a causa del hacinamiento.

Según Otálora, “actualmente, el hacinamiento carcelario en Colombia alcanza el 58,3 por ciento, una cifra sin precedentes en la historia reciente del país”, y en algunas cárceles llega hasta niveles del 400 por ciento, como ocurre en Riohacha (capital de La Guajira) o del 147 por ciento, como el registrado en la cárcel Modelo de la capital del Atlántico (Barranquilla).