El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó a un proceso para reformar la Constitución, por parte de asambleístas que serán elegidos por sectores y no con voto universal, lo que la oposición denunció como un “golpe de Estado”.

Junto con sus ministros y el alto mando militar en el palacio de Miraflores, Maduro firmó la noche del lunes el decreto que según dijo activa la convocatoria de una “Asamblea Nacional Constituyente popular, ciudadana y revolucionaria”.

Al enumerar los objetivos, mencionó el establecimiento de “nuevas formas de democracia participativa y protagónica, de la democracia directa”, aunque no dio detalles.

“Lo que está proponiendo Maduro en su desesperación es que Venezuela más nunca logre votar en unas elecciones directas, libres y democráticas”, manifestó Julio Borges, presidente del Parlamento, único de los poderes que controla la oposición.

Maduro, elegido hasta enero de 2019, hizo el anuncio durante un mitin en el centro de Caracas con motivo del Día del Trabajador, mientras se cumplía una nueva jornada de las protestas opositoras que iniciaron hace un mes para exigir su salida del poder.

Enfatizó que se trata de una “Constituyente ciudadana, no de partidos políticos”, para lograr la paz que necesita el país” y “derrotar el golpe fascista”.

También, para consagrar un modelo económico que supere el rentismo petrolero, elevar a rango constitucional los programas sociales y reforzar la lucha contra el terrorismo.

Para redactar los cambios, el gobernante precisó que serán electos unos 500 representantes, la mitad por sectores sociales como obreros y campesinos, y la otra por municipios.

Tras manifestar su rechazo, la oposición realizó un fuerte cacerolazo en varios sectores de Caracas, llamó a “trancar las calles” a primera hora del martes y anunció una “mega” protesta para el miércoles.

Las marchas de este lunes, que pretendían llegar al centro de la capital, fueron dispersadas con lluvias de gases lacrimógenos por las fuerzas de seguridad.

 

FUENTE EL UNIVERSAL