El excanciller alemán Helmut Kohl, un coloso de la historia contemporánea europea y padre de la reunificación de su país, murió este viernes a los 87 años, informó el diario Bild.

Kohl, el líder alemán que más años permaneció en el poder desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, murió en su casa de Ludwigshafen, en el este de Renania-Palatinado, informó el diario, que mantenía estrechos vínculos con el político conservador.

El expresidente estadounidense George H.W. Bush homenajeó al excanciller alemán y dijo que era “un verdadero amigo de la libertad” y “uno de los más grandes líderes de la Europa de posguerra”.

“Helmut Kohl era una roca estable y fuerte”, destacó en un comunicado el 41° presidente de Estados Unidos, quien estuvo en el poder (1989-93) en el momento de la reunificación alemana.

El artífice de la reunificación alemana

La reunificación de Alemania, dividida desde la Segunda Guerra Mundial, fue una proeza del fallecido excanciller Helmut Kohl, que logró superar las reticencias internas y la preocupación internacional.

Considerado un político provinciano por algunos en el microcosmos de Bonn, la capital federal por aquel entonces, adquirió una nueva talla durante los 11 meses transcurridos entre la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, y la fusión, el 3 de octubre de 1990, de la República Federal de Alemania (RFA), capitalista, y la República Democrática Alemana (RDA), comunista.

Al hacer realidad su sueño de una Alemania unida, integrada en Europa y en la OTAN, se ganó el apodo de “canciller de la reunificación”.

El 10 de noviembre, después de pronunciar la palabra “reunificación” en un discurso a los berlineses, Kohl recibió una sonora pitada de la muchedumbre que le escuchaba y que había aplaudido con entusiasmo un poco antes al exalcalde de la ciudad y excanciller socialdemócrata Willy Brandt.

Sin embargo, el canciller no se dio por vencido y el 28 de diciembre presentó en el parlamento un programa de reunificación de 10 puntos, proponiendo primero la instauración de estructuras confederales. “En unas semanas empieza la última década de este siglo, el siglo de tanta miseria, de sufrimiento y de sangre”, dijo en el hemiciclo.

“Hoy, hay señales prometedoras que muestran que los años 1990 pueden ser portadores de más paz y libertad en Europa y en Alemania. Es necesario -todo el mundo lo siente- aportar nuestra contribución, debemos aceptar juntos el desafío de la Historia”, agregó.

FUENTE EL ESPECTADOR