El Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, el circo más viejo del mundo, se había presentado en forma ininterrumpida durante 146 años, y el domingo 21 de mayo pasado dio su último ‘show’, bajó sus cortinas para siempre y por razones económicas, dados los enormes costos que significa mantener y mover un circo de este tipo.

El circo Ringling viajaba hasta este año en dos trenes: el Blue Tour y el Red Tour, así como en la flota de camiones Gold Tour. Cada tren se componía de vagones que se extendían por más de un kilómetro, y se presentaba por todo Estados Unidos en grandes “arenas” de 3 pistas (dejaron de usar carpas en 1956). En su máximo apogeo presentaban más de 15 elefantes en escena, además de tigres, leones, dromedarios, caballos y sus acróbatas ecuestres.

Los mejores artistas del mundo se lucieron sobre sus pistas. Incluso, una serie de circenses chilenos hicieron noticia allí. En 1905, la ‘troupe’ Pacheco deslumbró en los trapecios volantes, y la familia Farfán volvió a fascinar al mundo en la década del 70. Y no podemos dejar de mencionar al gran Tony Ñico (Marcos Droguett), quien ostenta una placa conmemorativa en Sarasota, Florida), cuna de este gran circo. El chileno Tabayara Maluenda, considerado el mejor domador del mundo, brilló hasta ahora sobre las pistas del Ringling.

Películas que inspiró

El Ringling, sinónimo de excelencia artística y grandiosas puestas en escena, contribuyó a construir la imaginería universal en torno al circo. La película, ganadora del Óscar a la mejor película, ‘The Greatest Show on Earth’ (1952) –del director Cecil B. DeMille y protagonizada por Charlton Heston– fue rodada íntegramente en el Ringling. De hecho, el título de la película es el lema de este circo.

Ciertamente era el espectáculo más fabuloso del mundo, pero ahora todo eso terminó. Cediendo a presiones de grupos animalistas, el Ringling ‘jubiló’ a sus elefantes en mayo del año pasado (se encuentran actualmente en el Centro de Conservación de Elefantes del mismo circo), con la esperanza de que esta medida atraería más audiencias. Sorpresivamente, la venta de entradas decayó prácticamente a cero. Al contrario de lo que se pensó, el público adoraba a los elefantes desde la llegada del emblemático elefante africano Jumbo, en 1892.

Hace años que los circos han ido retirando los animales –de hecho, hay 17 países que prohíben a los animales en la industria de entretenimiento–;
por ejemplo, el estado de California tiene restricciones tan severas que hace imposible mantener animales, y el estado de Nueva York está considerando su prohibición. Actualmente, en Chile, la Ley de Circo 20.216 contempla los circos como “espectáculos con animales”. Sin embargo, los costos de manutención y las presiones de grupos animalistas hacen imposible la tenencia de animales exóticos.

El tema es complejo. Así como hay detractores con respecto a las presentaciones de los “animales artistas”, también hay quienes favorecen estos números (evidentemente en condiciones humanitarias), considerándolos parte fundamental del espíritu circense. Pero es notable que el circo, con y sin animales, sigue más vivo que nunca: más de 120 circos deambulan por todo Chile, y en Estados Unidos, los circos –en especial los latinos–, las escuelas, fundaciones e instituciones circenses florecen en cada estado, a pesar del golpe que significa el cierre del Ringling.

FUENTE EL TIEMPO