Un total de 31 reos fueron asesinados el viernes en una prisión del norte de Brasil, y a algunos de ellos les arrancaron el corazón y los intestinos, durante una serie de homicidios encabezados por la pandilla más grande del país, señalaron las autoridades.

La masacre ocurre apenas unos días después de que 60 presos murieran durante un amotinamiento en dos prisiones en un estado vecino, y ello ha incrementado los temores de que la violencia pudiera extenderse incluso a las calles de grandes ciudades. Las pandillas compiten por influencia y territorio tanto dentro de las prisiones como en las favelas, en donde a menudo se centran sus operaciones de narcotráfico.

También se ha convertido en un punto focal para el gobierno del presidente Michel Temer, cuya administración ya lidia con una crisis económica y las crecientes acusaciones de corrupción. Las autoridades en el estado de Roraima, en la frontera con Venezuela, señalaron que solicitaron ayuda al gobierno federal en más de una ocasión para enfrentar la crisis carcelaria, pero que no se les envió apoyo.

“Es una crisis nacional”, dijo Uziel Castro, secretario de seguridad del estado en el que ocurrió la más reciente masacre.

Castro comentó que la serie de asesinatos comenzó alrededor de las 2:30 de la mañana del viernes en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, en la localidad de Boa Vista. Dijo que fue encabezada por miembros de la pandilla Primer Comando, la mayor organización criminal del país y que se asienta en Sao Paulo.

 

Fuente:  El Universal