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Caterine Ibargüen es una de las más destacadas atletas olímpicas de Colombia que ostenta en su larga lista de reconocimientos las preseas más anheladas por los deportistas, oro, plata y bronce. La morena de peculiar sonrisa, nació en Apartadó, Antioquia el 12 de febrero de 1984, pero antes de pensar en convertirse en un ícono mundial del triple salto, comenzó en el mundo deportivo en el voleibol hasta que un entrenador se fijó en sus excelentes condiciones físicas y le recomendó trasladarse a la Villa Antonio Roldán en Medellín para iniciarse en la especialidad de salto de altura.

Ibargüen, más allá de sus largas y musculosas piernas, posee una flexibilidad única, un abdomen fuerte, 1,80 de estatura y una capacidad de trabajo envidiable, características que le han permitido sobresalir en los deportes.

La antioqueña, se ha convertido en las últimas temporadas en la gran protagonista del triple salto, desde que conquistó la medalla de bronce en el Mundial de Daegu 2011, de la que pasó a la plata en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 y de ahí al codiciado oro mundial en Moscú 2013. Caterine se coronó campeona de la Liga de Diamante y superó su marca personal de 14,99 metros que había conseguido en Bogotá a 15,31 metros, batió el récord suramericano y quedó a 19 centímetros de la marca mundial de la ucraniana Inessa kravets de 15,50 en 1995. Esta colombiana irrepetible, sabe que le quedan muchas victorias por alcanzar y que ella misma es su principal rival a superar.

“Tengo que decir que a mí, romper marcas no me trasnocha. Sólo trabajo para alcanzar objetivos, porque creo que todo llega en el tiempo perfecto. Pero claro, que sin obsesionarme” manifestó a un periódico colombiano.

Detrás de la sonrisa de Ibargüen está una mujer llena de seguridad que ha sabido llegar a la cima, pero su historial de éxitos también son gracias al ojo de su gran entrenador, el cubano Ubaldo Duany, quien tomó la decisión de que Caterine se cambiara del salto alto, al salto triple. Los resultados son evidentes y conocidos. “Le otorgo primeramente a Dios mis resultados y luego a Ubaldo. Es el motor de mi vida deportiva”, precisó la atleta quien se siente contenta con la dupla que ha hecho con su instructor.

El compromiso, la responsabilidad y la pasión por lo que hace Caterine y todo su equipo de trabajo le han permitido ir de victoria en victoria desde el 5 de agosto de 2012. Un récord que es motivo de orgullo para todo el país.

Cuando ya parece que lo hubiese logrado todo, la campeona sorprende y cumple otro de sus sueños de la infancia, graduarse de enfermera. Licenciatura que escogió porque le gusta ayudar a los demás. En la actualidad, la atleta reside en Puerto Rico donde dedica el 80 por ciento de su vida al deporte y el resto lo divide entre los estudios y el cine.

Caterine sabe que parte de sus victorias ocurren por el placer que le produce saltar. Como si sus brazos y piernas necesitaran compartir con el público toda la energía que lleva dentro. La sonrisa de la antioqueña se ha convertido en la sonrisa de un país que ha celebrado y seguramente seguirá festejando todas las medallas que aún le quedan por recibir.

Fuente: Prensa Redes 11