Durante el operativo de búsqueda de una mujer identificada como María Gladys Arango Cuervo, que había desaparecido misteriosamente el pasado 25 de enero, investigadores del CTI y Gaula Militar de Oriente, llegaron hasta la finca de Jaime Iván Martínez Betancurt, quien tras las preguntas de los uniformados, confesó que había asesinado a Arango Cuervo.

Ante la presión de los investigadores, el hombre dijo que la mujer que ellos buscaban no era la única víctima que había muerto en sus manos. A los policías judiciales les contó que desde hace unos 10 años había matado a unas 20 personas. El campesino también dijo que tanto María Gladys como las demás víctimas yacían enterradas en su finca. Dentro de las víctimas, según lo confesó el hombre, están su esposa y sus hijos.

Los investigadores llegaron hasta la finca del hombre gracias a versiones de testigos que indicaron que habían visto a la mujer en compañía de un campesino de la zona y en cercanía a la finca de Martínez Betancurt, de 44 años.

María Gladys tenía 50 años y trabajaba en la Personería local. Según lo narró su hijo, el día de su desaparición se despidió de él para ir rumbo al trabajo a donde nunca llegó, tampoco regresó a su casa.

Martínez Betancurt fue cobijado con medida de aseguramiento en centro carcelario. La fiscalía imputó el delito de desaparición forzada y cuando los cuerpos sean encontrados y tras la confesión del capturado se le imputará el delito de homicidio.

“No mostró ningún remordimiento, sólo dijo que los había matado y que los había enterrado en la misma finca en la que vivía”, dio a conocer el director de seguridad ciudadana de la fiscalía, Luis González León.

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