En medio de exclamaciones de cariño y reconocimiento, fueron velados ayer en la Catedral los restos mortales de Édgar Perea Arias. Familiares, exjugadores y fanáticos le dieron el último adiós.

En medio de exclamaciones de cariño y reconocimiento, se realizaron ayer las exequias del narrador deportivo Édgar Perea Arias en la Catedral Metropolitana.

El féretro con su cuerpo arribó en las primeras horas de la mañana a Barranquilla procedente de Bogotá. Del aeropuerto Ernesto Cortissoz fue trasladado a la Funeraria Los Olivos, en donde se realizó la preparación para su posterior velación en cámara ardiente en La Catedral.

Monseñor Víctor Tamayo recibió el ataúd en las afueras de la iglesia y comenzó a rociar agua bendita apenas lo bajaron del camión del cuerpo de bomberos, mientras algunos familiares, colegas y amigos del narrador derramaban lágrimas.

“¡Viva Édgar Perea!”, exclamó una voz espontánea. “¡Viva!”, respondían los demás al unísono.

El ataúd fue cargado en hombros hasta la entrada de la Catedral. A medida que ingresaba, se escuchaban las muestras de cariño y admiración para el considerado mejor relator de la historia de Colombia.

Ya adentro, en medio del bullicio y el breve desorden inicial —después todo fluyó con tranquilidad—, se escuchó una grabación con la narración de un gol en la voz de Perea y todos los presentes comenzaron a aplaudir y a gritar: “¡Dale Campeón! ¡Dale Campeón!”

La fila de fanáticos que querían observar y brindarle al ‘Campeón’ el último adiós fue interminable. Desde la mañana hasta finalizar la tarde siempre estuvo llena, en orden. Todos tuvieron la oportunidad de verlo. Algunos se atrevieron a versear, otros imitaron sus narraciones, mientras que los más tranquilos simplemente tocaron el ataúd y se despidieron de él en total calma.

Los ex jugadores del Junior también se hicieron presentes. El primero en arribar fue el Armando ‘Ringo’ Amaya, luego pasaron Víctor Pacheco y el actual DT rojiblanco, Alexis Mendoza.

“Siempre fue un ferviente defensor de todo lo bueno del fútbol costeño. Édgar representaba mucho para Junior y para la afición. La unidad que había cuando él estaba ahí narrando era única”, manifestó el orientador currambero.

El exboxeador Mario Miranda también quiso despedirse del ‘Campeón’. “Era un gran admirador de mi boxeo, no tenía pelos en la lengua”, afirmó el ex púgil.

Los secretarios de deportes del Distrio y el Departamento también asistieron.

En medio de la misa hizo presencia Carlos Valderrama, quien se mostró bastante afligido. “Fue uno de los grandes amigos que me dio la vida. Nos va a hacer falta, no solo al Junior y a Barranquilla, también a la Selección. Gente como él no vuelve a nacer. Perea hizo historia”, dijo el ‘Pibe’.

También se vio al presidente del Junior Alfredo González-Rubio y a los ex jugadores rojiblancos ‘Papi’ Peña y Gabriel Berdugo.

“Recuerdo cuando fuimos campeones can Cali con gol de Berdugo. Aquella narración todavía me eriza la piel. Édgar fue un monstruo”, expreso ‘el Papi’.

El cuerpo del ‘Campeón’ estuvo en la Catedral hasta las 8:30 de la noche. Antes de ser trasladado a la funeraria para la cremación, que será hoy en ceremonia privada, los jugadores del Junior actual arribaron y homenajearon al ‘Papá’ de los narradores.