Un estudio de la Universidad Autónoma geolocalizó los sonidos de 25 lugares reconocidos de la Barranquilla para crear su memoria sonora.

Las músicas del Carnaval no son los únicos sonidos que construyen la memoria colectiva de Barranquilla. El ruido de la corneta de un bus de Puerto Colombia transitando en las calles del barrio El Prado, la voz de los vendedores ambulantes del Paseo Bolívar,  el canto de los pájaros que habitan los alrededores de la Plaza de Paz son algunos de los ruidos de la urbe que forman parte del imaginario de los barranquilleros y que ahora integran la iniciativa Fonoquilla, un mapa sonoro de la ciudad.

En la esquina de la carrera 44 con Paseo Bolívar, Elías Luna, quien es vendedor informal, comenta que el centro de Barranquilla tiene “una algarabía” más intensa los sábados, porque llega más gente a comprar, los padres con sus hijos y las personas que trabajan durante la semana. Cuando se le pregunta por los sonidos característicos de ese punto explica que él mismo hace parte de esos ruidos tradicionales.

“Tengo como diez años trabajando aquí. Uno promocionando la venta callejera  tiene que pregonar. Si uno no pregona, no vende”, dice el vendedor de insecticidas y otros productos para eliminar plagas. Su “pregón”, como él lo llama, se mezcla con los sonidos del tránsito congestionado, con la voz de otros comerciantes, el ladrido de un perro y la voz de la muchedumbre que transita.

Escenas como esta, que se ven en la cotidianidad barranquillera, se convirtieron en insumos para generar una investigación desde el Programa de Dirección y Producción de Radio y Televisión de la Universidad Autónoma del Caribe, que dio origen a Fonoquilla.

Martha Romero, investigadora en Comunicación y quien hizo parte del proyecto, explica que los sonidos, como signos, evocan imágenes y/o recuerdos en las personas sobre los sitios más representativos de la urbe.

“El sonido se destaca como un espacio de significación e identificación de la cultura, y a su vez es una herramienta comunicativa que  permite crear relaciones a través de la interacción de un individuo con un espacio determinado, en este caso los lugares más destacados de la ciudad”, describe Romero.

Proceso para un mapa de sonidos
Gisella Palmett fue la abanderada de la investigación previa a la construcción de Fonoquilla, que inició como un proyecto de grado. La primera fase, que fue adelantada por otros estudiantes, consistió en identificar los lugares representativos de la ciudad, teniendo en cuenta las respuesta de personajes que estuvieran relacionados con aspectos relevantes de Barranquilla, como los funcionarios públicos, empresarios, periodistas, entre otros.

“Esa primera etapa dio como resultado una lista de sitios que fue luego reafirmada en  la segunda fase de investigación. Nosotros sacamos una muestra representativa de la población de la ciudad y aplicamos encuestas sobre cuáles eran los sitios representativos para los habitantes y los sitios coincidieron”, comenta Palmett, quien se dio a la tarea de explicarles a los encuestados el valor del sonido a la hora de crear un imaginario sobre un espacio o lugar.

La muestra fue de 384 personas y resultaron 25 sitios elegidos como representativos. Luego, un equipo de trabajo visitó cada lugar y posteriormente se capturaron los sonidos. Finalmente, los archivos de audio se editaron y se alojaron en una plataforma externa, que pasó a un proceso de construcción de la página web con el mapa sonoro.

El proyecto, que aún no se ha publicado,  se encuentra actualmente en la fase de desarrollo de un componente para aplicaciones que pueda ser descargado libremente.

“La finalidad de Fonoquilla es que las personas puedan agarrar esos espacios que aman de la ciudad, porque se mueven cotidianamente en ellos, y que los suban al mapa para que otras personas los conozcan a través del audio”, explica la profesional en Dirección y Producción de Radio y Televisión, quien agrega que es una oportunidad para que las personas que están en otras ciudades  o países puedan conectarse con esos espacio familiares en los que no están.

Sonidos geolocalizados
En la plataforma hay un mapa de Barranquilla, al mejor estilo de  Google Maps,  donde aparecen los marcadores de los sitios donde se hizo el registro sonoro. Al dar click sobre los marcadores, se despliega una fotografía y el archivo de audio para escuchar cómo suenan los lugares de Barranquilla.

En la Plaza de Paz, además del ruido de las calles, se escucha el canto de los pájaros  y el murmullo de la gente que se mueve hacia sus trabajos o universidades.

En el audio del Paseo Bolívar se escucha el tráfico, los vendedores… ese mismo ambiente que describe Elías Luna, quien dice que a veces oye canciones viejas que le recuerdan a su pueblo natal, Magangué, Bolívar, de donde regresó hace 13 años.  “Esa música lo transporta a uno cuando era niño, en el pueblo, con la familia”, expresa Luna nostálgico.

La investigadora Martha Romero explica que cada espacio funciona como un gran instrumento, que mezcla los sonidos, los amplifica y los transmite a todas partes.

En la primera fase de la investigación surgieron sitios institucionales, como la Aduana, la Plaza de la Paz, el barrio El Prado, el Estadio Metropolitano, entre otros. “Lo que queremos, después de publicar la web y la app,  es fomentar esa dinámica para que la gente suba sus propios sonidos, los del barrio, los de esquina, esos que son más cercanos y hacen parte de la memoria emocional”.

La finalidad tiene el doble propósito de fomentar la escucha en un escenario de paz, donde es importante la memoria. “La ciudad va cambiando y también los sonidos, que son elementos que construyen la memoria social barranquillera. Por ello fue necesario abordar temáticas como mapa, ciudad, identidad, memoria, imaginarios colectivos, semiótica, interaccionismo simbólico y  sonido”, concluye la investigadora.

Al darle click a uno de los marcadores, aparece una ventana con la información, foto, y audio correspondiente al sitio. Dentro de Cada ventana, se puede darle click a la foto para expandirla y al audio para escucharlo.