“Empezaron a reventar todo sin conocer los planos, sin planificar nada y ahora nosotros pagamos los platos rotos de tanta improvisación”, aseguró Carlos Lozada, uno de los comerciantes que el pasado miércoles lideró las protesta contra la firma que ejecuta los trabajos de peatonalización en el centro de Barranquilla.

Lozada, que hace parte del equipo de seguimiento del proyecto, denunció que la obra fue contratada para entregar en seis meses y pese a que ya pasó ese tiempo, los trabajos no se encuentran ni en el 40 por ciento de ejecución, como consecuencia de la improvisación.

“Abren un día el pavimento, luego lo cierran, de repente regresan con el cuento que se les olvidó algo y vuelve y rompen. Se han tirado seis meses reventando el centro y es la hora y los trabajos no avanzan”, asegura Lozada quien tiene unos 20 años de tener su joyería en la calle 33, entre carreras 40 y 41, una de las vías intervenidas.

Este proyecto, cuya inversión supera los 11 mil millones de pesos, contempla la organización de por lo menos 600 vendedores estacionarios, y peatonalizar un sector con miras a convertirlo en una zona residencial.

Va conectado al plan de recuperación de los mercados públicos, con lo que se planea tener un circuito, en el que los turistas encontrarán una oferta gastronómica y cultural en el centro histórico de Barranquilla.

El proyecto empezó con la intervención de la carrera 41 (entre calles 30 y 32), la calle 31 (entre carreras 41 y 42), la 32 (entre carreras 41 y 42) y la calle 33 (entre carreras 40 y 41). En este cuadrante se estima hay unos 200 comerciantes, que aseguran tener pérdidas millonarias.

 

Fuente:  El Tiempo